Por Javier Lozano
1. Atesora el aceite propio de las relaciones sociales. Los buenos modales son signo de la salud de una sociedad. Son la parte visible de las virtudes y los principios que actúan de brújula interior en las personas. José Fernando Calderero los define como “ese aceite hace que el motor que es la sociedad pueda rodar”.
2. Entusiásmate con esta fuente de incontables beneficios. Frente a la vulgaridad que crece en el mundo de hoy, hay que hacer ver a los jóvenes que los buenos modales suponen un beneficio para ellos en todos los ámbitos. Alex J. Packer señala que los jóvenes con buenos modales “destacan entre la multitud y obtienen estima de sus interacciones humanas”. También tienen más probabilidades de hacer buenos amigos, disfrutar de relaciones saludables y ser valorados en sus entornos. Y en situaciones estresantes tendrán más recursos para mantener la calma.
3. Toma nota del papel crucial que juegan las familias católicas. “La cultura cristiana tiene que caracterizarse por mostrar personas y hogares luminosos, alegres y atractivos”, afirma Calderero. Y los cristianos tienen mucho que aportar en este camino por cultivar las buenas maneras. Lo hacen a partir del mandamiento del amor. Si los católicos cumplen las enseñanzas de Jesús, los buenos modales saldrán de manera natural.
4. Vuelve a las relaciones cara a cara. Los “nativos digitales” son la generación más conectada de la historia, pero están acostumbrados a relacionarse por el móvil y las redes sociales, hasta tal punto que el contacto personal les genera un problema real. La psicóloga Patricia Castaño asegura que el reto es mostrarles las bondades de las relaciones cara a cara. Y asegura que aquellos que lo descubren no quieren dar marcha atrás.
5. Contagia cortesía. El hogar y la escuela han sido el lugar en el que se han enseñado la cortesía y las buenas maneras. Con pequeños detalles, cimentados en la virtud, se puede transformar por completo un ambiente frío en un lugar cálido. Con claves como tratar a los demás cómo nos gustaría ser tratados o utilizando sencillas palabras, ahora en desuso, como “por favor”, “gracias” o “perdón” se puede empezar a transformar el mundo que nos rodea.
6. Atención: los buenos modales no pasan nunca de moda. Packer explica que los buenos modales tienen como raíz virtudes que, aunque cambien los usos y costumbres, son “atemporales”. En esta línea coincide Ana Paula Barros, que indica que la cortesía no es exclusiva de una cultura o de una época, sino que se mantiene a lo largo del tiempo: “La manera cortés de saludar, la hospitalidad, las muestras de compasión en la desgracia ajena… Todas las comunidades humanas han establecido códigos para regular estos comportamientos”.
Nos han asesorado… Alex J. Packer: psicólogo y educador. Autor de varios libros sobre buenos modales, entre los que destaca ¡Qué maleducado! Guía de buenas maneras para adolescentes que quieren llegar lejos (Palabra, 2003). José Fernando Calderero: doctor en Filosofía y en Ciencias de la Educación. En su larga trayectoria ha sido profesor, director de varios colegios y decano de la Facultad de Educación de la Universidad Internacional de La Rioja. Ana Paula Barros: Autora del libro Modestia: el camino de la belleza y el orden sagrado (Editorial Lisieux, 2023). Patricia Castaño: psicóloga y profesora en la Universidad Francisco de Vitoria.
Artículo publicado en la edición número 76 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.





