Es, desde hace más de veinte años, una de las figuras más destacadas del periodismo en nuestro país y sabe lo que supone sufrir en carne propia el acoso personal y profesional por tener unas convicciones que chocan con lo políticamente correcto. Alfredo Urdaci (Pamplona, 1959) se reconoce como un hombre muy familiar, recibe a Misión para que nos adentremos en la vida de quien, cada noche, se hace presente en miles de hogares desde la pantalla de la tele.

Por Marta Peñalver

 

Nació en Pamplona hace 56 años, es autor de varios libros, ha dirigido los informativos de tve y, ahora, los de 13tv y no duda en afirmar que si retrocediera en el tiempo volvería a dedicarse a su profesión: el periodismo. Y no por la fama, sino para defender la verdad. Porque aunque hacerlo “te cueste un precio, tienes que estar dispuesto a pagarlo”. Y sabe de lo que habla…
Dicen que los periodistas trabajan mucho y les cuesta desconectar. ¿Es de los que se lleva el trabajo a casa? ¿Debaten sobre actualidad en familia?
No me gusta llevarme trabajo, aunque a veces es inevitable. No me resulta fácil, pero lo intento. En casa se discute de todo lo que sea actualidad, sobre todo si son temas importantes. Y siempre en libertad.
¿Se tiene por un hombre familiar?
Sí, mucho. He crecido en una familia en la que había mucha vida familiar, y procuro repetir ese esquema. No sé dar un paso sin que mi familia me acompañe. Creo que es el ámbito en el que el ser humano se desarrolla mejor, en el que aprende la generosidad, la solidaridad, el trabajo desinteresado…, en definitiva, el amor.
La vida es un viaje que recorremos juntos, y es bueno compartirlo en los buenos momentos y en los malos.
En sus treinta años de carrera profesional, ha sufrido muchas críticas y menosprecios. ¿Alguna vez se ha sentido atacado por su fe?
Hay quienes lo utilizan como un argumento negativo. Por ejemplo, el hecho de haber estudiado en una universidad católica, la Universidad de Navarra, lo consideran como algo peyorativo.
A veces es lamentable cómo en algunos debates y programas de televisión se ha colado el populismo. Lo ha hecho mucho antes de que el populismo fuera una oferta política. El populismo, en realidad, es un invento de la televisión.

Fe sin complejos

¿Y de dónde le viene esa fe?
Me la transmitieron mis padres, y la siento cada día en mi vida personal y profesional.

“La fe me la transmitieron mis padres y la siento cada día en mi vida personal y profesional”

¿Nos cuesta a los católicos decir lo que realmente pensamos?
En general, en España hay miedo a decir lo que se piensa. El discurso oficial, de pensamiento único, presiona. Ir con “la mayoría” o con lo que se dice que es la mayoría es fácil, es mucho más cómodo.
Sin embargo, la Iglesia llama a los católicos a participar en la vida pública. ¿Tenemos quien nos ponga voz?
Creo que sí, y cada vez con más fuerza. Los años del “buenismo”, del triunfo de la  “ideología de género”, han hecho que se despierten voces que hablan con rigor, sin complejos, y que se dirigen al corazón de las personas, poniendo en los medios valores que son fundacionales de nuestra identidad y de nuestra sociedad.
En España, muchas iglesias están vacías y cada vez menos personas se reconocen católicas…
Por eso es importante inculcar a los jóvenes los valores cristianos, pero con ese estilo del Papa Francisco de insistir en un mensaje de afirmación más que de negación. Estoy seguro de que en el mensaje del Papa hay una siembra para que las iglesias se vuelvan a llenar.
¿Cree que el Papa ha instaurado una revolución en la Iglesia?
Creo que ha impulsado un cambio en las formas y en los estilos. Yo no hablaría de revolución, pero sí de transformación. El papado de Francisco está siendo una sacudida, una limpieza y una renovación profunda, y nos lleva a una reflexión permanente sobre esa Iglesia convertida en un  “hospital de campaña”.

“En el mensaje del Papa hay una siembra para que las iglesias se vuelvan a llenar”

¿Dónde reside el carisma de Francisco?
Tiene una comunicación sincera, directa, y sabe detectar lo fundamental del ser humano, dejando al margen lo accesorio, lo circunstancial. Habla a los creyentes y a los no creyentes.
Acompaña a todos, no pregunta, afirma el mensaje central del Evangelio. Creo que esa es su gran fuerza.
¿Se consideran, desde 13TV, la voz de los católicos?
Somos una televisión católica que habla para todos. Creo que en eso seguimos la enseñanza del Papa Francisco: no queremos ser una televisión “solo” para católicos, ni mucho menos.
Es verdad que quien se acerque a nuestros programas va a encontrar la defensa de unos principios, pero estamos convencidos de que son valores comunes a todos: la familia, el derecho a la vida, la libertad religiosa, la libertad de educación… Si alguien no se identifica con esos principios, es probable que no se sienta cómodo, pero que sepa que también está representado en nuestra casa. 13TV es una casa abierta de par en par.
Luego te encuentras con opciones políticas que nos colgarán etiquetas, pero en política no las tenemos. Somos críticos con todos, abiertos a todos, y no nos asusta ningún debate.

“En 13tv  somos una televisión católica que habla para todos. En eso seguimos la enseñanza del Papa Francisco: no queremos ser una televisión ‘solo’ para católicos”

¿Qué opina del drama que estamos viviendo con los refugiados?
Es terrible que Europa se esté cerrando a una tragedia que viven cientos de miles de personas. Es el gran drama de nuestro tiempo. Y frente a esa realidad estamos viendo la miseria moral de quienes difunden la sospecha de una invasión islámica para justificar  el cierre de fronteras.
Duele especialmente cuando ese tipo de argumentos los manejan creyentes y personas con liderazgo intelectual o moral. Europa es la libre circulación de personas; es nuestra identidad. Se trata de un drama que se debe gestionar con principios muy claros de respeto por las personas.

“Si volviera a empezar…”

¿Siempre quiso ser periodista?
Lo cierto es que no. Soy una persona con múltiples inquietudes y bastante inquieto en cuanto a los intereses profesionales. Desde mi juventud, tenía claras algunas áreas que me atraían: la literatura, la historia, el arte, la arquitectura… Elegí el periodismo porque es una profesión que me permite estar aprendiendo y que tiene, además, una proyección pública que siempre me ha gustado.
¿Volvería a dedicarse a esta profesión?
Sin ninguna duda. Repetiría. Es probable que con otra trayectoria. Si volviera a empezar, le daría más importancia a la formación en el exterior. Creo que ahora se busca más tener una experiencia en otros países. Antes esto era más complicado, no había tantos medios.
¿Se hace buen periodismo en España?
Se hace un buen periodismo en la prensa, un magnífico periodismo en la radio y un periodismo muy mejorable en la televisión. La televisión debe mejorar en sus coberturas, ser menos ligera. Hemos caído muchas veces en lo espectacular cuando tenemos que ir más allá.
Los grandes medios están sometidos a muchos intereses políticos, económicos, publicitarios… ¿Es posible ser fiel a la verdad en el ejercicio del periodismo?
Por supuesto que sí. Es probable que te cueste un precio, pero tienes que estar dispuesto a pagarlo. Los enemigos de la verdad son variados, y todos tienen grandes intereses, políticos o económicos por los que están dispuestos a todo. Así que debes tener claro que no van a dejar que te salgas con la tuya.
¿Qué noticia no le ha gustado tener que dar?
Me han tocado muchas noticias duras, difíciles de asimilar. Las peores han sido los atentados terroristas y los accidentes. Eso es muy difícil porque tienes que saber conjugar la información con el respeto por el sentimiento de las personas.
¿Y de qué noticia le gustaría informar?
Se me ocurren muchas… Hace un año hicimos un largo viaje por Israel. Es una zona que tiene implicaciones profundas en nuestra identidad. Nos gustaría que fuera una tierra de paz en lugar de ser un foco de conflictos. Es muy complejo, porque hay heridas abiertas que llevan sangrando demasiado tiempo, pero anunciar un acuerdo efectivo de paz sería una gran noticia.
¿A quién le gustaría entrevistar?
Creo que todo el mundo merece una entrevista. Los medios nos ofrecen grandes personajes cada día, pero, en mis años de profesión, he aprendido que la persona que te va a revelar algo nuevo del ser humano es alguien desconocido para ti, alguien que tiene una historia que tienes que descubrir y que te sorprenderá por su generosidad, por su sabiduría, por su capacidad de entrega a los demás.
¿Quién ha dejado huella en Alfredo Urdaci?
Tuve la suerte de acompañar en alguno de sus viajes a Juan Pablo II. Siempre tuve la impresión de que seguíamos las huellas de un santo. En cuanto a personajes históricos, admiro a Winston Churchill y a los padres de Europa: a Konrad Adenauer, a Alcide De Gasperi. Admiro, además, a grandes escritores: León Tolstoi, William Shakespeare, G. K. Chesterton o Miguel de Cervantes.

 

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