Aprende a descansar

Se acerca el verano y con él las vacaciones. Un periodo para “descansar, cuidarnos un poco y desconectar de la rutina”, como recomienda Elena Arderius, del Centro de Acompañamiento Integral a la Familia (CAIF) de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV).

Por Marta Peñalver

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En la playa en la montaña, solos, con la familia, o con los niños…En vacaciones, las posibilidades son infinitas, pero, ante todo, son el periodo ideal para intentar descansar al máximo. Un objetivo que, sin embargo, no siempre se logra.

Elena Arderius, coordinadora del Centro de Acompañamiento Integral a la Familia de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), recomienda, en primer lugar, “planificar con tiempo las vacaciones, ya que los niños pasarán casi tres meses en casa. Es un periodo largo donde hay tiempo para todo y para todos, pero es bueno organizarse para que cada uno de los miembros de la familia tenga sus momentos de ocio y de descanso”.

¿Y qué hacer? No existe un plan ideal, esto depende de cada persona: puede que tus gustos impliquen romper con lo habitual o quizá sean las pequeñas cosas las que realmente te hacen sentir bien: un desayuno sin prisas, un paseo por la playa, pasar tiempo en familia…  “El descanso hay que aprovecharlo para hacer lo que más nos gusta, potenciando las aficiones, que es lo que nos ayuda a desconectar de las obligaciones laborales o académicas” , aconseja Arderius.

 

Más flexibles con los niños

En cuanto a las tareas, sobre todo las de los niños, Arderius asegura que “es bueno mantenerlas, poniendo el énfasis en las cuestiones mínimas que para ellos son importantes: comer o cenar juntos, levantarse por la mañana para recoger entre todos…”.

Sin embargo, añade que “podemos ser un poco más flexibles, sin olvidar ciertos hábitos y obligaciones”. Arderius aconseja mantener lo que tenemos que hacer –la cama, recoger los juguetes, comernos todo, etc.–, pero variar, por ejemplo, el tiempo para cada tarea, pues “cuanto más nos alejemos de las rutinas, más nos costará volver a ellas en septiembre”.

 

Comunicación en familia

Es importante recordar que uno de los mayores aliados de la comunicación matrimonial y familiar es el tiempo libre. Muchas veces, la falta de diálogo y entendimiento es consecuencia del poco espacio que la rutina nos deja para cuidar la vida personal y familiar.  Por eso, las vacaciones son ideales para retomar esta comunicación.

Arderius aconseja aprovechar esta época para ponernos al día de las cosas que nos suceden o nos preocupan, o para hablar de temas cotidianos o de interés general, así como para realizar actividades juntos: “Practicar deporte, salir de excursión, jugar a juegos de mesa, ver una película que luego comentemos o hacer entre todos un diario de las vacaciones”.  Y propone, además, que el matrimonio busque tiempo para ir solos a cenar, al cine o a pasear.

 

Desconecta de la rutina

Desconectar de las preocupaciones rutinarias, especialmente las del trabajo, es vital para que el descanso en vacaciones sea completo.  Y por eso hemos de detectar aquello que no nos deja desconectar, precisamente para poder dejarlo de lado.

Según la coordinadora del CAIF de la UFV, cada persona tiene “algo”  que le impide desconectar, y propone hacer el propósito de aparcarlo en vacaciones: puede ser obligarse a no mirar o no responder el móvil si nos impide olvidarnos del trabajo o de otros problemas; no mirar el correo electrónico; desconectar las notificaciones del móvil; no ir a lugares que nos generan malestar; no llevarnos trabajo a las vacaciones ni libros que leer por obligación… En caso de que no lo logremos, o que haya algún asunto del que no podamos despreocuparnos del todo, Arderius recomienda agendar un rato cada día o una fecha a partir de cual podremos tratar ese asunto (“cada día, de 8 a 9, me dedico a este tema, o a partir del día 25 voy a resolver estos asuntos”). De esta manera, si nos asaltan preocupaciones a lo largo del día, podemos posponerlo hasta el momento previsto.

 

¿Y las nuevas tecnologías?

Sobre el uso de las nuevas tecnologías, Arderius aconseja no abusar de ellas, sino darle un uso moderado, ya que pueden aportar cosas buenas al descanso familiar:  “Son un gran aliado para encontrar un restaurante en un lugar que no conocemos, contactar con familia o amigos cuando estamos lejos, o ver una película que nos gusta, ahora que tenemos más tiempo libre”. Pero también advierte de que  “si no podemos desengancharnos del móvil, si nos exponemos demasiado o publicamos nuestra localización continuamente, si vemos que nuestro hijo habla más con sus amigos por Instagram o WhatsApp que con el resto de miembros de la familia, o en vez de jugar con nosotros u otros niños solo quiere ver dibujos en la tablet… hay un problema”.

 

Tiempo para uno mismo

¿Y qué hay de nuestro yo más personal? ¿Debemos buscar tiempo para desconectar de todo y de todos? Rotundamente, sí. Arderius asegura que no solo es bueno, sino también “necesario encontrar momentos en solitario para disfrutar de no hacer nada, dedicar tiempo a nuestras aficiones o descubrir otras nuevas, leer un libro, dejar la mente en blanco y disfrutar de esos momentos de soledad”.

En resumen, el tiempo de descanso es para desconectar del día a día y, sobre todo, para disfrutar.  Y la mejor estrategia es valorar este tiempo para recargar pilas y fortalecer los lazos familiares.

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