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Instituto de Inteligencia Artificial de la UFV: «La IA no puede ser una muleta en nuestra vida»

La inteligencia artificial gana cada vez más peso en el ámbito educativo. Ante este escenario, la Universidad Francisco de Vitoria ha creado un instituto destinado a impulsar su aplicación responsable en la docencia, la investigación y la sociedad, mediante la formación, la investigación y la reflexión ética.

Por Alicia Gómez-Monedero

La inteligencia artificial (IA) se ha colado en las aulas generando un cambio en la educación. En el origen de la universidad, el profesor exponía sus contenidos y el alumno debía asimilarlos. Ahora “el profesor no es la única fuente de información, sino que también lo es la inteligencia artificial”, explica Ana Lazcano, directora del Instituto Universitario de Inteligencia Artificial de la UFV.

Este Instituto trabaja para que “la IA no nos pille desprevenidos y podamos aprovechar su potencial, partiendo de la base de que es una herramienta y debemos utilizarla de forma razonable. No podemos delegar decisiones ni convertirla en una muleta indispensable en nuestra vida”, explica su directora, que es ingeniera informática por la UFV y tiene un doctorado en Inteligencia Artificial.

Aprovechar el potencial

En este punto, Lazcano asegura que se debe generar un conocimiento sobre el uso de la IA de forma conjunta entre profesores y alumnos y estar disponibles para apoyar a los alumnos y explicarles que “la IA no es un confidente, ni un psicólogo, ni un mentor”. Por eso señala que no debemos darle a la IA características humanas como ponerle un apodo o tratarla como si fuese una persona. “La IA no tiene ni objetivo ni propósito; somos nosotros quienes debemos aportárselos”.

El Instituto de Inteligencia Artificial está integrado por investigadores, personal de gestión y un consejo asesor de profesionales de grandes empresas. “Las empresas nos ayudan mucho a poner el foco en el futuro, porque al final el alumno termina su grado y se incorpora al mundo profesional. Tenemos que anticiparnos a lo que hay”, cuenta la directora.
Gracias a este acompañamiento del que hace gala la universidad, “es posible saber quién utiliza mal la herramienta y recibir orientación para que el alumno comprenda que sólo le beneficia si la utiliza bien”.

Ayuda en la investigación

Los estudiantes han normalizado el uso de la IA en su día a día hasta tal punto que la utilizan para realizar trabajos. Lazcano advierte de que hay que tener cuidado porque “la IA sólo proporciona el resultado más probable, pero la toma de decisiones corresponde al ser humano”.

Pero no todo es una señal de alerta. La IA puede ayudar a complementar la formación allí donde el profesor no llega: “El alumno se puede apoyar en ella para reforzar dudas, generar ejercicios e incluso hacer itinerarios de aprendizaje adaptados a los contenidos que el profesor ha ido explicando”, asegura la directora. En investigación puede ayudar, por ejemplo, en procesos analíticos que antes llevaban meses.

Artículo publicado en la edición número 80 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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