Aborto

Así es un aborto: el horror de los métodos para aborta

El aborto se lleva a cabo a través de distintos métodos químicos y quirúrgicos. Conocerlos muestra el horror de esta práctica. Avisamos a nuestros lectores de que el contenido de este reportaje es duro y puede herir su sensibilidad.

Por Marta Peñalver / Fuentes: página web del hospital abortista Clínica Isadora y de la Fundación Redmadre

Artículo publicado en la edición número 63 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

Aunque una madre que aborta sufre unas terribles consecuencias físicas y mentales, quien paga el precio más alto es siempre el bebé en gestación, a quien se le priva de la vida. Y se hace, además, de un modo cruel y doloroso, incluso cuando su sistema nervioso ya está desarrollado. Los testimonios de médicos y enfermeras abortistas revelan que algunos bebés incluso tratan de “escapar” del material quirúrgico o químico. Conocer el horror del aborto es imprescindible para acabar con esta aberración.

Aborto químico o farmacológico

Durante las primeras semanas de gestación, si una mujer decide abortar, lo habitual es que se le practique un aborto químico. Como su nombre indica, se hace mediante la administración de productos químicos que terminan con la vida del embrión. Son tres los métodos más utilizados:

La píldora ellaOne: Conocida como la píldora del día después, se utiliza hasta 5 días después de la relación sexual e impide la implantación del embrión en el útero. Los restos del aborto se expulsan con un sangrado.

La píldora RU–489: Actúa inhibiendo la producción de progesterona, necesaria para que el embrión ya en desarrollo anide en el útero. Se utiliza entre la 4.ª y 7.ª semanas de embarazo. El aborto se produce por desprendimiento del embrión. Como efectos secundarios se han observado sangrados en la madre hasta necesitar trasfusión, accidentes cardiovasculares y muertes por infarto de miocardio.

Prostaglandinas: Son medicamentos que provocan contracciones del útero, que acaban expulsando al bebé. En ocasiones puede nacer con vida, pero al ser tan prematuro no tiene posibilidad de sobrevivir fuera del vientre materno, y se les deja morir sobre la bandeja del quirófano o en las trituradoras de despojos de coágulos y tejidos humanos.

Aborto por intervención quirúrgica

Cuando se aborta a partir de la semana 8 de gestación, se hace mediante intervención quirúrgica. Las más habituales son:

Succión. El método más utilizado en las primeras semanas. Se dilata el cuello del útero, se introduce un tubo conectado a un aspirador y se succiona al feto. Después, es triturado junto a coágulos y despojos de tejido humano.

Dilatación y curetaje. Se emplea cuando el bebé es demasiado grande para ser succionado. Se dilata el cuello del útero y se introduce una especie de cuchara afilada, con la que se corta y extrae el saco gestacional. Después se destruye como en el aborto por succión.

Dilatación y evacuación. Se usa en el segundo o principios del tercer trimestre del embarazo. Se dilata el cuello del útero y se introducen una especie de pinzas para atrapar y extraer al bebé, lo que suele implicar ir desmembrándolo poco a poco, dada la fragilidad de sus tejidos. Si es necesario, se le rompen los huesos del cráneo para que salga más fácilmente.

Inyección salina. Se usa a partir de las 16 semanas de embarazo. Se extrae el líquido amniótico y se sustituye por una solución salina concentrada que el feto ingiere y le produce la muerte por envenenamiento, deshidratación y hemorragia cerebral y de otros órganos. Además, le produce grandes quemaduras. Unas horas después, la mujer debe dar a luz a su hijo muerto.

Parto parcial, o dilatación y extracción intacta (d y x). Se lleva a cabo durante el segundo o tercer trimestre del embarazo. Se introducen unos fórceps que colocan al bebé de tal manera que la parte inferior de la cabeza queda expuesta. Entonces se usan unas tijeras para abrirle la nuca, e introducirle un catéter que le succionará el cerebro. Después se extrae el cuerpo del bebé.

Aborto por histerotomía. El más utilizado de la semana 22 al final del embarazo. Consiste en sacar al bebé con una operación similar a la cesárea.

Cuando se produce la fecundación, el cuerpo de la mujer se prepara para proteger y hacer crecer a su bebé. Suprimir este proceso artificial y abruptamente afecta de un modo nefasto a todas las dimensiones de la mujer: su cuerpo, sus hormonas, su salud emocional… Se han descrito efectos secundarios como sangrados, perforaciones de órganos, esterilidad, accidentes cardiovasculares e incluso la muerte. Emocionalmente, las consecuencias pueden aflorar al momento o muchos años después. Pero abortar pasa factura siempre.

Artículo publicado en la edición número 63 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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