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Cueva de san Ignacio en Manresa

Camino Ignaciano: de Loyola a Manresa peregrinando con san Ignacio

En Loyola, san Ignacio se recuperó de sus heridas y, leyendo a los santos, se sintió llamado por Dios. No tenía claro lo que Dios le pedía, pero sí que tenía que caminar escuchando su voz. En 1522 recorrió 650 kilómetros caminando hasta Montserrat y luego a la cueva de Manresa, donde “se le abrió el intelecto” y escribió los Ejercicios Espirituales. Hoy es posible recorrer ese mismo itinerario en el Camino Ignaciano.

Por Pablo J. Ginés

Más de 4.000 personas han recorrido el Camino Ignaciano. Una ruta que es también un itinerario espiritual y una obra apostólica que promueve desde hace unos años la Compañía de Jesús bajo el impulso del jesuita Josep Lluís Iriberri. Casi todos los peregrinos que han vivido esta experiencia lo conocieron por el boca a oído.  “El Camino Ignaciano está hoy como estaba el Camino de Santiago en los años 70. Recordemos que en el Año Jubilar de 1971 hubo apenas unos 400 peregrinos en Santiago. Hoy son 400.000”, explica Iriberri.

Santiago siempre atraerá, pero en sus caminos, hoy llenos de peregrinos, es difícil encontrar soledad. En cambio, la ruta ignaciana permite un camino silencioso. “Caminar 650 kilómetros en paz, tranquilos, meditando… eso hoy en día vale oro”, reivindica el jesuita. Hay peregrinos que lo recorren escuchando audios con las reflexiones de san Ignacio, de la Biblia o de los Ejercicios. Unas 400 personas lo experimentan cada año.

“Si no hay más peregrinos esta iniciativa podría desaparecer. Se requiere una cifra más alta de caminantes para que haya más servicios: albergues, supermercados, menús baratos”, reclama el jesuita.

Formas de salir al Camino

Eduard Rovira, padre de cinco hijos y director de pastoral del colegio San Ignacio, de los jesuitas en Barcelona, ha realizado el Camino Ignaciano en diversos formatos. Todos ellos dan fruto, explica a Misión. “Se puede hacer  también en bicicleta, pero andar es hermoso, nos da la lentitud que el mundo no nos permite”, añade Eduard. “El Camino va goteando en nosotros y el Evangelio nos entra como una lluvia fina. Incluso rutas que conoces por haberlas hecho en coche, ahora son distintas, ves con detalle los pueblos y paisajes. Eso te conecta con Dios y entras con fuerza en los Ejercicios Espirituales”, cuenta.

No mucha gente puede dedicar un mes a caminar los 650 kilómetros. La web del Camino Ignaciano da otras opciones y las familias del Colegio San Ignacio las han ido probando. Se puede hacer una semana al año. “La más fácil es la ruta de Lérida a Manresa, seis días andando, 150 kilómetros. Lo hicimos adultos que no nos conocíamos, de diversas parroquias y colegios”.

Se puede ofrecer también un tramo como excursión para adolescentes de colegios o clubes juveniles. Pueden hacerse etapas de uno a tres días, de profesores con alumnos, caminando el tramo final hacia Manresa, o un tramo hacia Loyola. “Hacemos una oración antes de salir –señala Eduard– y los chicos ven dónde Ignacio dio sus vestidos a un pobre, dónde dejó la espada a la Virgen o la cueva en la que Ignacio escribió los Ejercicios. Los alumnos pueden tener su propia experiencia de acercarse a Cristo, sabiendo que Ignacio hizo el mismo camino”.

Frutos del Camino

Los frutos se ven enseguida. “Hemos comprobado que eso crea comunidad, une a personas que a lo mejor sólo se veían en misa, pero ahora tienen lazos fuertes. También profundizan así en la espiritualidad ignaciana”, dice Eduard.

Por ahora, la mayoría de los peregrinos en estas rutas son personas ligadas a la espiritualidad ignaciana, del Sagrado Corazón o a colegios jesuitas.

Llegan muchos peregrinos del extranjero, especialmente de EE.UU. y de países del Este, de colegios jesuitas. Pero, como hemos visto, puede ser también una buena opción para grupos de familias españolas o para grupos scouts. “Los scouts suelen llevar fogones y ollas, cocinan por su cuenta, y hablan con los ayuntamientos para que les cedan pabellones para dormir”, explica Josep Lluís Iriberri.

Preguntas profundas 

Hay muchos que, además de la vivencia espiritual, buscan la naturaleza, especialmente en jornadas de pocos días. Pero quien haga tramos de más de una semana profundiza mejor en la experiencia de Ignacio. “Si buscas una experiencia con preguntas profundas, necesitas tiempo”, insiste Iriberri. Además, en un camino así, puedes pasar mucho tiempo a solas con el Señor.

“De Santiago Apóstol tenemos sólo unas pocas frases de la Biblia, pero de Ignacio tenemos 6.000 cartas y sus Ejercicios Espirituales. Podemos imaginar a cada personaje en los sitios que visitó, tiene mucha fuerza”, añade.

Iriberri recorre cada año el Camino Ignaciano entre 10 y 15 veces, acompañando peregrinos. En total, lo ha hecho unas 40 veces. “Todos los grupos que he acompañado han quedado tocados, porque aquí trabaja el cuerpo, la mente y el corazón, toda la persona. Un peregrino me dijo ‘esto le pone carne a los huesos de Ignacio, a los textos de Ignacio’”.

Montserrat es una de las paradas de este camino, donde el peregrino podrá contemplar esta abadía milenaria.

“Con todo, es importante conocer bien a los peregrinos. Hay personas que dicen que el desierto de los Monegros no hay forma de cruzarlo y otros en cambio te dicen ‘no te los puedes perder’ . Como en los Ejercicios Espirituales, hay etapas más áridas y otras más verdes. Con las ayudas que ofrecemos en la web, cada grupo puede pensar y preparar bien su camino”, invita el jesuita.

De los Monegros habla Eduard. “Para mí fue una experiencia de desierto real, con suelo embarrado, que nos hizo incluso ir descalzos. Ignacio mismo dice que los sentidos, el frío, el calor, te acercan a Dios. Y te ayuda a meditar los Evangelios con lentitud y profundidad. Otro momento especial es poder pasar la noche de vigilia en Montserrat, como hizo él, velando las armas, horas con la Moreneta. Montserrat es muy especial por la noche, cuando se han ido los turistas y sientes la intimidad con la Virgen. Y, por supuesto, está el momento emocionante de llegar a la Cueva de Manresa”.

La Compañía de Jesús quiere celebrar un Año Jubilar del Camino cada 7 años desde 2022, cuando se cumplieron cinco siglos desde que Ignacio se lanzó a los caminos. El próximo será en 2029. Pero en 2025 muchos se pueden animar con una ruta de Jubileo hacia Roma: en marzo un grupo caminará 200 kilómetros por Cataluña y luego harán 3 etapas en Italia, hasta la iglesia del Gesù, donde está enterrado el santo.

Artículo publicado en la edición número 75 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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