Fundación contemplare

Contemplare: detalles elaborados en oración

La Fundación Contemplare es el fruto de la conversión de una madre de familia y empresaria, y su objetivo principal: ser el puente entre los más de 800 monasterios de nuestro país y la población que vive en sus casas ajena a la vida monástica.
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Por Margarita García
Fotografía: Cortesía de Fundación Contemplare

Artículo publicado en la edición número 62 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

En palabras de Benedicto XVI, “la vida contemplativa es el pulmón espiritual de la Iglesia”. Y especialmente en España, el tercer país con más conventos contemplativos, lo que nos convierte en una potencia mundial en oración.

Las manos de estos 9.000 monjes son las que amasan y hornean dulces navideños, pastas de té o caprichos de santa Mónica. Son las manos que bordan ropa de bebé, que tallan vírgenes y nacimientos, las mismas que elaboran cerveza artesanal o cosméticos.

Estos y otra infinidad de productos pueden adquirirse a través del tradicional torno en los monasterios y, desde 2019, a través de Contemplare, una Fundación cuyo objetivo es dar a conocer la vida monástica y facilitar la venta de los productos que elaboran nuestros contemplativos. Son dos madres de familia con trayectoria en el mundo empresarial quienes lo hacen posible, al poner al servicio de los monasterios su creatividad.

“Queremos que la gente conozca a Dios acercándose a la riqueza de la vida contemplativa”

Impregnado de oración
“Inventamos fórmulas para ayudar a los conventos a ser sostenibles, a abrir nuevos canales de venta; y, por otro lado, queremos que la gente conozca a Dios acercándose a la riqueza y belleza de la vida contemplativa”, explica a Misión Mónica Artacho, una de las fundadoras de Contemplare.
Gracias a su labor, cada año por Navidad llegan a las casas de los 50.000 empleados de Inditex –y a los de otras empresas como Carrefour o Allfunds Bank– una cesta de productos variados “elaborados en silencio y oración” en los monasterios.

“Esto suscita mucha curiosidad y perplejidad –reconoce Alejandra Salinas, directora de Contemplare–, y más cuando explicamos que la oración es por ti, que vas a recibir los polvorones. Así nos lo explicaba una monja: ‘El mazapán hay que amasarlo, y a través de las yemas de nuestros dedos estamos impregnando de oración nuestros productos’. Así que la oración que se hace en lo escondido sale a raudales y entra en las casas. Por eso no son productos al uso, porque su valor no se puede cuantificar”, explica Salinas.

Con los más de 120 conventos de clausura con que trabaja Contemplare, tienen una relación que supera lo comercial. Entre otras cosas, porque la vida en los monasterios es muy peculiar y no es fácil que, por ejemplo, una monja que lleva décadas elaborando perrunillas acepte a la primera un plan de márketing empresarial. “Hay que hablar, escuchar mucho… Establecer una relación de confianza y, cuando ven que les has pedido 300 quesos y los vendes, se fían de ti. Entonces, seguimos adelante”, reconoce Salinas.

Pero el trabajo de Contemplare no se queda solo en comercializar productos de monasterios. Va mucho más allá: “Les apoyamos en todo: desde la asesoría en el empaquetado o la presentación de sus productos, hasta la orientación acerca de qué servicios contratar para reparar un tejado, o cómo financiar la construcción de un nuevo monasterio”, añade Salinas.

“La oración que se hace en lo escondido entra en las casas. No son productos al uso, porque su valor no se puede cuantificar”

Custodios
“Los monasterios también necesitan oración”, añade Artacho. Y por eso, han desarrollado el programa Custodios, que consiste en invitar a familias, colegios, parroquias o particulares a vincularse a un monasterio, conocer su vida y sus necesidades, y ver qué dispone Dios de esa relación.
Además, a través de su web es posible pedir oración por intenciones concretas y recaudar donativos que la fundación recoge y hace llegar íntegramente a los monjes.

Espacio contemplare
Tras años para dar forma al proyecto, en 2019 se lanzaron como Asociación y, desde hace pocos meses, Contemplare ha pasado a ser una fundación cuya sede se encuentra en Aravaca, Madrid. Este lugar es un espacio de oración y encuentro con Dios. “Es la antesala de un monasterio” porque, como explica Alejandra Salinas, la tienda imita a las celdas en las que viven las hermanas del Cordero. “Es un lugar de oración en medio del bullicio de la ciudad”.

La fundadora
La Fundación Contemplare surgió en la cabeza –y en el corazón– de Mónica Artacho, casada, madre de seis hijos y empresaria, cuando “en el año 2000, tras una fuerte conversión, siento una llamada a poner mis capacidades profesionales al servicio de la Iglesia. En esta búsqueda, y a raíz de conocer a las Hermanas de Belén y su artesanía, me di cuenta de que ayudar a la vida contemplativa reúne lo que yo deseaba: promover que la gente se acerque a Dios y ayudar a la Iglesia”.

Espacio contemplare
Tras años para dar forma al proyecto, en 2019 se lanzaron como Asociación y, desde hace pocos meses, Contemplare ha pasado a ser una fundación cuya sede se encuentra en Aravaca, Madrid. Este lugar es un espacio de oración y encuentro con Dios. “Es la antesala de un monasterio” porque, como explica Alejandra Salinas, la tienda imita a las celdas en las que viven las hermanas del Cordero. “Es un lugar de oración en medio del bullicio de la ciudad” .

Visita su web
En la web de la Fundación Contemplare (www.fundacioncontemplare.org) podrás encontrar productos gourmet, artesanía religiosa, regalos de nacimiento o cosmética natural elaborada en conventos españoles. Productos como estos:

Artículo publicado en la edición número 62 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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