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Criterios de libro para acertar con una buena lectura

Reconocer entre los estantes de la biblioteca un buen libro para nuestros hijos, o para nosotros mismos, y evitar envenenarnos con uno malo, puede resultar muy difícil. El escritor y experto en literatura infantil y juvenil Diego Blanco nos cuenta, como un libro abierto, cómo lograrlo.

Por José Antonio Méndez

Artículo publicado en la edición número 64 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

Hay algo peor que leer pocos libros: leer malos libros. Y no nos referimos a libros mal escritos o aburridos, que también, sino a libros cuyas tramas, personajes o ideas de fondo resulten no solo insípidas, sino venenosas. Una máxima (célebremente ridiculizada en El nombre de la rosa) que vale para los adultos, y que resulta más evidente si hablamos de adolescentes y niños. Las preguntas que surgen son de libro: ¿Es mejor leer un mal libro que no leer ninguno? ¿Cómo podemos distinguir uno malo de uno bueno?

Lanzamos estas cuestiones a Diego Blanco, escritor, guionista, experto en literatura infantil y juvenil y autor de Un camino inesperado (Encuentro, 2018), Érase una vez el Evangelio en los cuentos (Encuentro, 2021) y la saga de El club del Fuego Secreto. “Leer es bueno –responde Blanco para Misión–, y cuando decimos ‘Mi hijo lee, mi hija devora libros, es estupendo’. Pero tan importante como verlos leer es ver qué están leyendo, porque igual ese libro les hace más mal que bien y va a ser necesario reconducirlos con buenos títulos, descartando otros”.

Cómo descartar uno malo

En esa labor de discriminación y búsqueda suele resultar eficaz ir descartando los nocivos. Así, “para descartar un libro –explica Blanco– es útil, en primer lugar, verificar el protagonista. Si es un monstruo en cualquiera de sus versiones, yo, de entrada, desconfiaría, porque hay una corriente que insiste en presentar lo feo como bello y lo malo, como bueno”. “Tampoco me dejaría llevar, en absoluto, por el criterio de los más vendidos, porque muchas veces son un producto de marketing para promocionar ideas o autores, más que verdaderas obras literarias”, apunta.

«Tan importante como ver leer a los hijos es ver qué leen, porque ese libro puede hacer más mal que bien»

Blanco, que imparte numerosas conferencias y coloquios con adolescentes y familias, sabe que “la tentación suele ser volver a clásicos como Los Cinco o Torres de Malory, de Enid Blyton, o Puck, de Lisbeth Werner [pseudónimo femenino de sus autores varones, Knud Meister y Carlo Andersen], pero hay que tener cuidado, porque las nuevas versiones han sido purgadas”. Y da ejemplos: “Las reediciones de Los Cinco se presentan como ‘traducciones actualizadas para lectores de hoy’. ¿Y qué significa eso? Que les han borrado las descripciones más largas, que han purgado partes enteras de la trama, por ejemplo sobre la familia, que han simplificado aún más el vocabulario, que enfatizan la ambigüedad sexual de un personaje, y, como he podido comprobar, que han introducido cambios como que cuando antes Los cinco entraban en una iglesia, ahora entran en un centro comercial”. De modo que “sí, volvamos a los clásicos de nuestra juventud, pero ojo con las nuevas ediciones”.

Ficción y porno para niñas

Otro estante de la biblioteca que conviene transitar con especial juicio crítico es el de la literatura fantástica, uno de los favoritos entre jóvenes y adolescentes. “Aunque hay excepciones, como las novelas de Brandon Sanderson, conviene ser muy cautos, porque los títulos de más éxito suelen ser muy oscuros y desesperanzadores. La mayoría sigue el estilo de George R. R. Martin, autor de Juego de Tronos, y de Joe Abercrombie, con personajes que son prácticamente psicópatas sedientos de sangre, y descripciones muy explícitas de violencia o sexo”.

Además, Blanco también denuncia que, envuelta en apariencia romántica y estética naíf, “hay una tendencia muy fuerte, para chicas adolescentes, de libros pseudoeróticos, casi pornográficos. Porque aunque se habló mucho del porno para mamás, con Cincuenta sombras de Grey, ahora viene un porno para chicas, con novelas del estilo de After, de Anna Todd”.

«La tentación es volver a los clásicos como Puck o Los cinco, pero cuidado, porque las versiones actuales han sido purgadas»

Esta corriente nació en aplicaciones como Wattpad, donde un usuario cuelga sus escritos y los demás los valoran. “Una de ellas escribió sus imaginaciones eróticas con uno de los componentes de One Direction, grupo al que siguen muchísimas chicas. Tuvo tanto éxito que una editorial olió el negocio y lo convirtió en la trilogía de After, que está siendo devastadora”, explica Blanco. Con la particularidad poco conocida de que esos relatos, enfocados para chicas de 13, 14 o 15 años, Todd, que ahora tiene 33, los empezó a escribir con 25. Es decir, que quienes escriben best-seller eróticos para niñas son adultas.

Cómo elegir uno bueno

¿Y a la inversa? ¿Cómo reconocer un buen libro? Además de constatar que el lenguaje y las estructuras estén cuidadas, que las ilustraciones (si tiene) no caigan en el feísmo, y que no pague peajes woke en temas como el modelo familiar o la sexualidad, “si hablamos de niños y adolescentes hay dos ‘pasas’ importantes: quien lee tiene que poder decir ‘Esto me pasa a mí’ y ‘¿Qué pasará después?’”, explica el escritor.

Para eso, Blanco apunta que “las historias se construyen en torno a tres bloques: personajes, escenario y trama. Y por eso, un buen libro tiene que tener personajes bien construidos, que no tengan comportamientos impropios de la edad de los lectores, y cuyo protagonista sea lo suficientemente débil como para ser bueno, o sea, que tenga una debilidad que no le impida cumplir su misión, y más aún, que esa debilidad le ayude a cumplirla”. El escenario “debe ser un mundo en el que exista cierta moral, y si es un mundo muy raro, que permita al personaje compensarlo desde la virtud”.

Y en la trama “tiene que haber al menos un malo que muestre sin ambigüedades los efectos negativos del mal, pero que después de los conflictos, concluya en final feliz”. Como es lógico “a partir de los 18 o 20 años podemos buscar otros personajes, tramas y finales, pero tengamos la edad que tengamos, y sobre todo para lectores jóvenes, estos criterios nunca fallan”. Son de libro.

sobre libros y buena lectura
«Están yendo a por los niños»

La historia de Diego Blanco da para una novela, o para una serie de Netflix: una pérdida trágica en la niñez le llevó a una adolescencia conflictiva, como miembro de una tribu urbana. Su proceso de rescate, ligado a los libros, es un giro apasionante, con personajes reales que firmaría cualquier buen autor. Hoy, casado, padre de nueve hijos y creador de sagas literarias y audiovisuales de profunda factura espiritual y extraordinaria calidad, es punta de lanza en la renovación cultural católica. Todos esos detalles de su vida, así como las sorprendentes claves y referencias escondidas en su saga El club del Fuego Secreto (Encuentro), y cuestiones de actualidad como por qué es tan negativo que la cultura dulcifique a malos como Joker, qué consecuencias tiene ofrecer fast food literaria a la generación TikTok, o quiénes y por qué “están yendo a por los niños”, aparecen en la entrevista con Diego Blanco que puedes encontrar en nuestro canal de YouTube. Súmate a este nuevo proyecto de la revista Misión, y podrás disfrutar de otras entrevistas exclusivas, comentarios de actualidad, claves de fondo y mucho más. ¡No te lo pierdas!

Artículo publicado en la edición número 64 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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