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10 consejos prácticos para cuidar la inocencia de tus hijos

El día a día con niños pequeños nos pone en jaque: ¿Qué respondemos a esa pregunta incómoda durante la cena? ¿Qué les decimos si salen ciertas noticias por la tele? Elena Calleja, psicóloga clínica y especialista en salud emocional, y Diana Jiménez, psicóloga, psicoterapeuta, conferenciante y especialista en disciplina positiva, suman entre las dos más de 150.000 seguidores en redes sociales y dan a los lectores de Misión estas 10 pautas prácticas para cuidar la inocencia de nuestros hijos.

Por José Antonio Méndez

Artículo publicado en la edición número 70 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

1. Mantén sus ilusiones y fantasías. Para custodiar su inocencia “es imprescindible que no aceleremos ni retrasemos etapas vitales, porque cada etapa evolutiva tiene una función”, explica Elena Calleja. “Los niños deben ser muy niños para convertirse en buenos adolescentes. Y los adolescentes deben ser muy adolescentes para poder adquirir una fuerte personalidad, para que sean adultos que hagan el bien por los demás y por ellos”, añade. Por ese motivo, mantener y prolongar “sus ilusiones y esperanzas infantiles” es clave, porque “la inocencia es la capacidad que tienen los niños de mirar al mundo con asombro, sorpresa y fantasía, haciendo de él un lugar más bonito y agradable”, matiza.

2. Ternura en los primeros años. Ambas expertas señalan la importancia de cuidar la adolescencia inicial y la niñez temprana: “Hoy sabemos –destaca Diana Jiménez– que los tres primeros años de vida son esenciales en la formación de la personalidad. Y aunque antes se pensaba que en esos años no existían recuerdos, ya sabemos que aunque no haya memoria explícita, es decir, que no podamos poner en palabras aquello que vivimos, sí hay memoria implícita, relacionada con el almacén de los recuerdos”. Por eso, contarles cuentos en tono dulce, ponerles canciones infantiles o suaves y no sólo la música que escuchamos nosotros, evitar gritos y ambientes estridentes, y dirigirnos a ellos con palabras amables tiene un gran impacto: “Los primeros años son muy importantes en la formación de la personalidad y van a determinar muchas de las interpretaciones que harán acerca del mundo, de los demás y de sí mismos”, explica la psicóloga.

3. No le rías comportamientos adultos. No propicies chistes subidos de tono, gestos o palabras soeces o agresivas, bailes en redes sociales, preguntas improcedentes como ese “¿tienes novio?”, ni le hagas partícipes de trends virales y sobre todo si son vejatorios como bromas o sustos. Este es otro de los aspectos importantes para mantener su inocencia.  “Lo que más suelo ver en mi consulta –explica Elena Calleja– son niños que utilizan un lenguaje verbal y no verbal propio de adultos: niños con formas de expresar necesidades, deseos y pensamientos excesivamente detallistas; niños con carácter introvertido, pero comportamientos de muy extrovertidos; niños que no confían, que tienden a ser negativos y narcisistas…”. Lo mismo ocurre con la ropa que viste a los pequeños como adolescentes, y a los adolescentes, como a adultos, y en ocasiones de un modo sexualizado. “Todas las fases vitales las vamos a pasar, y si no lo hacemos en la edad que toca, vienen los problemas psicológicos”, explica.

4. Pon filtros. Una de las amenazas más perniciosas contra la inocencia es “la facilidad con que pueden acceder a las tecnologías y la normalidad con que les hablamos de ciertos temas”, alerta Calleja. Y pone como ejemplo los cada vez más frecuentes estudios “que revelan que los niños que ven pornografía se convierten en adultos disfuncionales y agresivos; al igual que ocurre con las niñas que a través de Instagram o TikTok se comparan y desarrollan trastornos de conducta alimentaria y falta de autoestima”. Es imprescindible la supervisión activa de los padres, y se pueden apoyar en un buen instrumento: los filtros de contenido y de tiempo de los dispositivos, porque “a un niño no se le puede dejar ver, escuchar o manipular contenido que no vaya acorde con su madurez”. 

5. Menos tablet y más abrazos. Diana Jiménez confirma que “la temprana exposición al uso de pantallas, dispositivos móviles y videojuegos afecta al desarrollo evolutivo de los niños y a su función ejecutiva, acelera procesos y propicia un cambio a nivel cerebral. Hoy los niños están hiperactivados, tienen peor gestión emocional, un pobre desarrollo lingüístico y un pobre desarrollo social”. Por eso, no basta con poner filtros, sino que es mejor retrasar todo lo posible el acceso a las pantallas y al primer móvil, y limitar el tiempo de los videojuegos, también en la adolescencia. Y para compensarlo, Calleja -recomienda propiciar el contacto físico: “Mente y cuerpo están completamente relacionados. Un adolescente no será capaz de desarrollar una afectividad sana si no la ha desarrollado con sus padres, familiares y amigos”.

Exponerles a contenido violento o feo crea niños desensibilizados

6. No le expongas a lo feo o violento. Ya sea con videoclips musicales, disfraces, películas, espectáculos, dibujos… “exponerles a contenido violento o visualmente desagradable, incómodo, o feo, les crea una imagen distorsionada del mundo”, alerta Diana Jiménez. Al hacerlo, “estamos creando niños desensibilizados, con falta de empatía, y carentes de recursos y del interés social de velar por el prójimo”, destaca.

7. Déjales preguntar, pero cuida tu respuesta. “Además de preguntarles qué les hace felices, a los niños hemos de dejarles hacer preguntas, pero siendo cuidadosos con las respuestas que damos”, recuerda Elena Calleja. De hecho, como añade Diana Jiménez, “hay información que no necesitan tener cuando son pequeños, y eso no significa mentirles o engañarles, sino permitir que vayan descubriéndolo de forma natural. Llegarán momentos en los que pregunten sobre la muerte, cómo vienen los bebés, etc., y les debemos dar una respuesta acorde a su edad. No es lo mismo que pregunte un niño de 3 años, que de 7, o de 10”.

8. No te pases. “Una de las cosas que aconsejo –relata Diana Jiménez– antes de dar información a los niños, es preguntarles primero. Por ejemplo, si un niño dice: ‘Mamá, ¿cómo se hacen los bebés?’, en vez de contestar, suelo preguntar: ‘¿A qué te refieres?’. ‘Pues a cómo nace un niño, mamá’. Ahí le pregunto: ‘¿Qué sabes tú sobre eso? Veo que tienes curiosidad. ¿Qué te interesa, tú qué crees…?’. Y en función de su respuesta, puedo ver para qué está preparado”.

9. Nada de telediarios. A menor edad, indica Calleja, “cuanta menos información tengan sobre los problemas de la vida, mejor”. Así que “nada de telediarios; mejor explicarles los problemas poniéndonos a su nivel, hablándoles como niños”. También cuando les riñamos. “La neurociencia muestra –explica Diana Jiménez– que el cerebro es un órgano inmaduro, que va desarrollándose con la edad, y que no está preparado para según qué conversaciones, imágenes o contenidos. Preservar la inocencia de los niños no es un capricho o una moda, sino algo necesario para su buen desarrollo psicológico, emocional y de autoestima”.

10. Y sobre todo, mírales más a los ojos. “Es más necesario que seamos padres presentes”, concluye Diana Jiménez, “porque hemos caído en este complot del hacer y el consumir, creyendo que eso nos dará un estilo de vida más cómodo y saludable, pero estamos perdiendo lo más importante: transmitir valores y raíces a nuestros hijos”. Como antídoto, Calleja sugiere “mirar más a los ojos de nuestros niños cuando hablamos con ellos, dedicarles más tiempo y de más calidad, y decirles todos los días lo mucho que nos encanta cómo son, recalcando su inocencia: ‘Me encanta cuando te entusiasmas y vives las cosas con inocencia, eres maravilloso…’”.  

Artículo publicado en la edición número 70 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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