Por Juan Orellana
Esta película brasileña dirigida por Tiago Benetti nos cuenta dos historias que se cruzan a causa de un accidente automovilístico. André (Alexandre Machafer) es un fotógrafo joven y exitoso que se gana la vida en el mundo de la moda y que tiene una importante presencia en las redes sociales; Sandra (Barbara Marinho) es una madre soltera que vive con su hija Helena (Bella María Benetti), una niña que tiene una gran devoción al rezo del rosario y cuyo deseo más íntimo es conocer a su padre, un hombre desgraciado que tiempo atrás cayó en el alcohol y la droga. Un accidente de carretera va a unir de forma misteriosa el destino de André con el de Helena y su madre.
La película cuenta una historia dramática que tiene en el centro la intervención poderosa y a menudo milagrosa de la Virgen a través del rezo del rosario. En ese sentido, los personajes secundarios de la enfermera y la criada de André, Delcina, son los que vertebran la presencia del rosario en la película. También es interesante cómo la película muestra el uso positivo y edificante que se puede dar a las redes sociales.
Aunque es ficción, el film tiene un pequeño hilo documental a través de las catequesis teológicas sobre el rosario que André y Delcina (Dulce Roza) ven en un canal de televisión. Las interpretaciones son buenas, aunque algunos personajes son difíciles de asimilar.
La película tiene buen ritmo, se sigue con fluidez y los personajes van interesando al espectador progresivamente. Al final, lo que queda claro es el poder inmenso de la oración, la intercesión de la Virgen –a veces milagrosa- y la importancia de la comunión de los santos.






