Por Pablo López Raso / Fotografía: Cortesía Museo Reina Sofía
Artículo publicado en la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.
El gobierno de la República, en plena guerra civil, encargó en 1937 al artista malagueño Pablo Picasso una imagen que denunciara al bando franquista en el pabellón español de la exposición internacional que ese año se celebraba en París.
Su estilo postcubista, influido por el surrealismo, no gustó mucho a la delegación de la República, aunque sí recibió excelentes críticas de la prensa francesa una vez abierto el pabellón.
MUSEO NACIONAL REINA SOFÍA
C/ Santa Isabel, 52, Madrid
Fecha: Hasta el 4 de septiembre
Horario: De lunes a sábado: de 10 a 21 h. Domingo: de 10 a 19 h. Martes cerrado
Más info: www.museoreinasofia.es
Visitar la exposición Piedad y terror en Picasso, que el Museo Nacional Reina Sofía expone hasta el 4 de septiembre, es una oportunidad para contemplar con calma los bocetos preparatorios, los antecedentes plásticos y, muy especialmente, las fotos de su amante, Dora Maar, que registraron la eficaz e inspirada producción, demostrando que una gran obra no es cuestión de tiempo, sino de voluntad.
En solo cuatro semanas cubrió, con ayuda de un andamio, esos más de treinta metros cuadrados de tela.
La exposición tiene la virtud pedagógica de mostrar al espectador, que hoy vive ajeno a la guerra y al sufrimiento, el poder y el sentido del arte contemporáneo, que trascienden el disfrute sensual de lo bello para encontrarse con lo verdadero, donde reside su auténtica belleza. Esta obra no evade la realidad, se compromete con ella exhibiendo la naturaleza miserable de la guerra.
La obra, pintada en blanco y negro para trasladar dramatismo en clave fotoperiodística, es impactante no solo por su tamaño, sino por la efectiva representación de un caos en el que la destrucción triunfa sobre la humanidad.
Así, el arte reivindica su papel como medio de denuncia ante una verdad insoportable, y crea en el que la contempla una catarsis que le purifica, transmitiendo esperanza a las personas que saben distinguir el bien del mal.
Como afirmaba el historiador del arte Giulio Carlo Argan, frente a la barbarie que destruye, la civilización se expresa creando obras tan hermosas como el Guernica.
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