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Sexualidad

Claves para hablar de sexualidad a tus hijos

¿Te pones nervioso cuando tu hijo te pregunta de dónde vienen los bebés? ¿Evades la conversación sobre sexualidad pensando que aún son muy pequeños o inocentes? ¿No sabes cómo hablar de los peligros de la pornografía? No estás solo, sigue leyendo.

Por Alicia Gómez-Monedero

A día de hoy, muchos padres siguen teniendo dificultad para afrontar las conversaciones sobre la sexualidad con sus hijos porque les parece que les faltan herramientas. Para dar respuesta a estos bloqueos, Juan Francisco Vélez y María Luisa Estrada, matrimonio fundador de la plataforma de educación afectivo-sexual Protege tu Corazón, y María Grazia Gualandi, doctora en educación, han publicado Hablar de sexo ¿yo? Conversaciones con tus hijos de 0 a 11 años (Protege tu corazón, 2025), una guía con instrucciones claras y precisas para hablar de todos estos temas con naturalidad y cercanía. En conversación con Misión, el matrimonio ofrece algunas claves para abordar este a veces incómodo, pero tan necesario diálogo según la edad.

De 0 a 5 años

Sí, hay que hablar de sexualidad. Y desde que son pequeños. Desde que comienzan a conocer su cuerpo, en torno a los dos años, es importante nombrar cada parte del cuerpo por su nombre. Debemos ir explicándoles que hombres y mujeres somos diferentes tanto físicamente como en la forma de relacionarnos.

Enseñar el pudor. Es una parte fundamental, no podemos “ir al baño y dejar la puerta abierta solo porque son pequeños y van a llorar”, explica María Luisa. Se educa en todo y, sobre todo, con el ejemplo.

Proteger su intimidad. Repetirles con mucho cariño y las veces que haga falta que su cuerpo no lo puede tocar nadie, sólo mamá y papá cuando sea necesario, y el doctor, siempre en presencia de los padres. Insistir en que si alguien lo toca sin su permiso, deben avisar a papá o a mamá.

“Hay que repetirles con mucho cariño y las veces que haga falta que su cuerpo no lo puede tocar nadie”

De 6 a 8 años

“¿Cómo se hace un bebé?”. Es una pregunta típica a esta edad, y a veces antes. No debemos dar rodeos o hablar de una supuesta cigüeña. María Luisa propone un ejemplo: si tiene en torno a los 6-7 años, y siempre hablando del amor que se tienen papá y mamá, podemos explicarle que papá y mamá unen sus cuerpos y el padre deposita una célula de vida en el cuerpo de la madre. A medida que van creciendo, puede que quieran conocer más detalles. Llegados los 8 años podemos explicarle que se unen los genitales de papá y mamá para que la célula de papá, el espermatozoide, se una a la de mamá, el óvulo. No siempre se necesitan explicaciones tan explícitas. Hay niños que con una explicación sencilla se quedan satisfechos. Por eso es importante mantener conversaciones de este tipo de vez en cuando, responder siempre a sus inquietudes y preguntarles si han visto u oído algo más sobre el tema.

¿Y si no preguntan? Tenemos que indagar si es por falta de interés o porque ya les han hablado de sexualidad por otro lado. Conviene buscar un momento a solas con el niño para decirle:“¿Te has preguntado cómo se hacen los bebés?’’ o “Yo a tu edad quería saber por qué me parecía a mi padre si la que me llevó en la barriga fue mi madre”, y a partir de ahí iniciar una conversación con naturalidad y en un clima de confianza.

Advertirles de la pornogrfía. Desgraciadamente el acceso a la pornografía se ha hecho fácil y rápido. Entre los 9 y los 11 años muchos niños ya han tenido algún contacto con ella, por lo que es importante que a partir de los 7 u 8 años (según la madurez que observemos en nuestro hijo) le hablemos de que existe este problema y de que si alguna vez ve imágenes que le causan rechazo, debe avisarnos. Es necesario hablar de sexo con naturalidad, haciéndoles ver que es algo bueno, bello y positivo, y que todo lo que se salga de esta definición les va a hacer daño.

“De nuestra reacción depende que nuestros hijos nos vuelvan a preguntar o no, confíen en nosotros o no”

De 9 a 11 años

Ser más concretos. Si aún no les hemos explicado cómo sucede la fecundación, es el momento de hacerlo. No queremos que vayan a buscarlo en internet con el riesgo que esto supone. Hablaremos siempre desde el amor, podemos contarles experiencias propias, cómo se conocieron papá y mamá, la ilusión por casarse y tener hijos. Hablar de esta manera les ayudará a ver que son partícipes de todo lo que sucede y que toda nuestra existencia está impregnada de amor.

Hablar de la pubertad. Explicarles que ya está próxima y que se experimentan grandes cambios. Si les adelantamos un poco lo que les va a suceder, generamos esa confianza necesaria para que, cuando lleguen estos cambios, los vivan con la mayor naturalidad posible.

Atentos a los contenidos audiovisuales. En esta etapa es importante saber lo que ven y lo que no. Fundamental: si encontramos a nuestro hijo viendo contenido pornográfico, debemos mantener la calma. De nada sirve perder los papeles. Los autores llaman siempre a la calma, a no escandalizarse y a no juzgar al hijo. De nuestra reacción depende que nuestros hijos nos vuelvan a preguntar o no, confíen en nosotros o no. Es útil imaginarse la situación de encontrar a tu hijo viendo este tipo de contenido y pensar con antelación cómo debes actuar para prepararte por si ese momento llega.

No dar ningún caso por perdido. Si no hemos llegado a tiempo y nuestros hijos ya han recibido información sexual por otros medios, es importante hablar con ellos, conocer lo que saben y explicárselo bien. Se debe crear un clima de confianza, hacerles notar que ellos son muy importantes y que un tema tan bello y trascendente no se puede tomar a la ligera, porque el sentido de la sexualidad, de las relaciones humanas y del amor han de ser los padres los que se lo transmitan a los hijos.

María Luisa Estrada, Juan Francisco Vélez y María Grazia Gualandi.

Claves para recordar
De 0 a 5 años:
Es importante que los niños conozcan el nombre de las partes de su cuerpo y comprendan cuáles son privadas. Además, deben comenzar a entender que hombres y mujeres son diferentes.
De 6 a 8 años: Deben entender los principios básicos de la reproducción, como que un bebé sólo puede existir si hay un hombre y una mujer, y que crece en el útero de la madre. También deberían empezar a comprender el concepto de la desnudez, la importancia de proteger su intimidad y el respeto por el propio cuerpo y el de los demás. En esta etapa se puede introducir lo que ocurre durante la pubertad.
De 9 a 11 años: Si aún no se les ha explicado cómo se realiza la fecundación, este es el momento de hacerlo. También deben conocer los cambios que trae la pubertad. Además, es fundamental estar atentos al contenido audiovisual que consumen y hablarles de los peligros de la pornografía, el sexting, el ciberacoso y el grooming.

Artículo publicado en la edición número 79 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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