Madre e hija en la cocina

Imágenes sagradas en el hogar: el Cielo empieza en casa

Las norteamericanas Belinda Walker Roccaforte y Kate Rossing, expertas en decoración de hogares católicos, explican a Misión la importancia de tener imágenes sagradas en las casas para mantener viva la presencia de Dios.
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Por Isabel Molina Estrada

Artículo publicado en la edición número 62 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

“Cuando era niña teníamos un busto de Jesús crucificado en el pasillo de casa. Cada noche, mis cinco hermanos y yo nos arrodillábamos ante aquella imagen y rezábamos las oraciones vespertinas, dirigidos por nuestros padres. Recuerdo ese momento como el más feliz del día y en el que me sentía más cerca de mi familia”. Quien así habla para Misión es Belinda Walker Roccaforte, creadora del grupo de Facebook Catholic Home Decorating-The Domestic Church, A bit of Heaven on Earth (Decoración Católica del Hogar-La Iglesia Doméstica: Un pedacito de Cielo en la tierra), para referir que aquellos recuerdos de infancia sirvieron de inspiración a esta iniciativa en la que anima a los católicos a transmitir la fe a través de los objetos decorativos de su hogar.

Durante los años 70 y 80, muchos católicos en EE. UU., donde Belinda reside, renunciaron a exponer imágenes religiosas en sus casas: “Se intentaba crear comunidad con todas las confesiones cristianas y por eso se perdieron aspectos que son exclusivamente católicos”, alerta. Y es que el Catecismo apunta que “la iconografía católica transmite, a través de la imagen, el mensaje evangélico que la Sagrada Escritura transmite mediante la palabra. Imagen y palabra se esclarecen mutuamente”.

Por eso, Belinda se ha dado a la tarea de que muchos creyentes rescaten la importancia de reflejar, en el aspecto material de su hogar, la realidad espiritual que nos rodea y la vida sacramental de la que a menudo no somos conscientes: “Tenemos un Dios encarnado, que entró en el tiempo y en el espacio. Al introducir imágenes sagradas en casa, ponemos ante nuestros ojos recordatorios de las realidades más sublimes”.

Llamadas de atención
El arte religioso y las imágenes sagradas son como señales que salen a nuestro paso para marcarnos el camino. “Los seres humanos nos distraemos fácilmente con las preocupaciones cotidianas –comenta Belinda–. Por eso, crear una cultura visual católica en casa nos ayuda a centrarnos en nuestro objetivo final: la comunión con Dios en el Cielo”.

Kate Rossing, decoradora y diseñadora de interiores y autora en The Daily Collection en la web Theology of Home (theology­ofhome.com) explica a Misión que las imágenes sagradas son una herramienta que el Señor utiliza para despertar nuestras mentes y, de paso, recuperar nuestros corazones para Él: “Tengo una María de la Cocina (una Virgen barriendo) al lado del fregadero. Ella me recuerda que la santidad se puede lograr a través de las tareas más cotidianas, si ofrecemos estos actos de servicio a Dios”. Y añade: “Estas imágenes nos ayudan a mi esposo y a mí a tener presente que no solo se nos ha confiado mantener a nuestros hijos seguros y saludables en este mundo, sino que tenemos el encargo de criarlos para que sean santos”.

“El crucifijo colgado sobre el marco de la puerta bendice a todos los que entran en esa casa”

Las que no pueden faltar
La imagen por excelencia, la que que no puede faltar en toda casa, es el crucifijo. “Aprendí en un estudio bíblico que colgar el crucifijo sobre el marco de la puerta bendice a quienes entran a nuestro hogar. Los antiguos israelitas colocaron la sangre del cordero en los postes de sus puertas y fueron salvados de la muerte; nosotros somos salvados de la muerte eterna por la sangre de Jesús”, anota Belinda. Además, tanto Belinda como Kate recomiendan tener una talla de la Virgen María en un lugar céntrico, y una imagen del santo patrón de cada miembro de la familia. “María, porque es el arca de la Nueva Alianza y el prototipo de toda la humanidad, como la primera y más fiel cristiana. Y cada uno de mis hijos tiene una imagen de su santo patrón en su dormitorio”, expone Belinda, quien tiene expuestas en casa, además, imágenes de san José, santa Ana, san Francisco de Asís y san Juan Pablo ii, a quien ella atribuye su regreso a la Iglesia.

A veces, al sentido trascendente de cada imagen se suma el vínculo que une a la familia en el Cuerpo Místico de Cristo. “Cuando mis familiares me regalan una obra de arte sacro, le doy un significado especial. A mis padres les encanta el arte religioso y nos han obsequiado con imágenes bellísimas. Una de mis favoritas es un Niño Jesús en el pesebre”, apunta Belinda.

Pero las imágenes sagradas no son solo para quienes habitan en ese hogar. Belinda ha comprobado, una y otra vez, que también guardan un mensaje para aquellos que le visitan. “Algunos de mis hermanos hoy no practican. A menudo se ríen de mí y me dicen que tengo más objetos religiosos que la mayoría de las iglesias, pero lo cierto es que, cuando están preocupados por su alma, me llaman para hacerme preguntas sobre mi fe”.

De esta manera, se nota cómo las imágenes sacras, previamente bendecidas, son sacramentales que hacen que la gracia llegue incluso a aquellos que las observan. Así lo ha verificado también Kate, quien asegura que cuando ve un rosario colgado en un espejo retrovisor o una talla de Nuestra Señora en el jardín de un porche, siente un nexo con las personas que han colocado estos objetos. “Incluso si no les conozco y sé que nunca voy a llegar a conocerles. Y, para el resto del mundo, estos objetos son testimonios silenciosos de nuestra preciosa fe”, concluye Kate.

Decoración navideña
Nuestros hogares pueden convertirse esta Navidad en una gran morada para el Niño Dios. La decoradora y diseñadora de interiores católica Kate Rossing explica a Misión que en la decoración de la casa en Navidad el objetivo es siempre que Jesús encuentre un lugar para venir a habitar en ella. “Él viene a abrirse espacio para nutrir a la familia y cultivar a las almas para el encuentro definitivo en el Cielo”, dice. En la decoración de esta temporada litúrgica no pueden faltar el belén, con todas sus figuritas; el árbol de Navidad, prefiguración del árbol de la cruz; y la corona de adviento con sus cuatro velas. Además de los ornamentos propios de la tradición de cada familia.

Bendecir el hogar: un sacramental de primer orden
Desde los primeros siglos, es propio de las familias católicas bendecir sus casas y utilizar sacramentales para actualizar de continuo los efectos de la gracia. El Catecismo explica que “entre los sacramentales figuran en primer lugar las bendiciones (de personas, de la mesa, de objetos, de lugares)”. Algunas ideas para alabar a Dios en tu hogar y obtener de Él sus dones son:

  1. Tener un crucifijo en cada habitación para recordar a menudo el mayor sacrificio de amor posible: el de todo un Dios que dio su vida por nosotros.
  2. Invitar a un sacerdote amigo a bendecir la casa.
  3. Tener una benditera, hoy aún más importante ya que el agua bendita ha desaparecido de muchas iglesias.
  4. Hacer la bendición de Epifanía sobre el marco de la puerta de entrada al hogar. Con una tiza se escribe: “20 + C + M + B + 22” (o el año correspondiente). Las iniciales indican Christus mansionem benedicat, es decir, “Que Cristo bendiga esta casa”.
  5. Consagrarse en familia al Sagrado Corazón de Jesús –y entronizar su imagen– y al Inmaculado Corazón de María y renovar la consagración tras el rezo del santo rosario.
  6. Tener una imagen de san Miguel Arcángel, un pequeño altar o una Biblia abierta en el salón de casa.
    Recuerda consultar la fórmula propia para cada sacramental.

Artículo publicado en la edición número 62 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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