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Lorea Bringas: “Amor Seguro es el detonante de un gran tesoro que custodia la Iglesia”

Nos encontramos con Lorea Bringas en la Universidad Francisco de Vitoria, en la antesala de la II edición del Body Week. No es una conversación al uso. Tan pronto comenzamos a hablar, saca papel y lápiz para dibujar la Teología del Cuerpo. Dibujar, sí. Como diseñadora gráfica lo suyo es traducir conceptos complejos en imágenes. “Este conocimiento lo he llorado”, asegura emocionada. Sus lágrimas son fruto del gozo por ser testigo de infinidad de matrimonios restaurados, jóvenes sanados en el centro de su alma, y sacerdotes y religiosos que comprenden por fin el sentido hondo de su vocación.

Por Isabel Molina Estrada / Fotografía: Dani García

Lorea Bringas es muchas cosas. Es esposa, madre de cinco hijos, una gran creativa, pero es también el corazón que palpita detrás de Amor Seguro. “Soy autodidacta. No soy filósofa, no soy teóloga. Pero traigo una locura del Espíritu Santo enorme en el corazón. Cuando comenzamos con Amor Seguro, la gente decía: ‘Ahí va la loca de la señora Lorea’. Y sí, estoy loca, pero loca de amor por Jesús”.

En 2006, tras más de dos décadas de degustar y de darle vueltas a la Teología del Cuerpo de san Juan Pablo II nació Amor Seguro. Lo que comenzó como un  “grano de mostaza”  ha ido creciendo como “un árbol frondoso del que han nacido muchísimos apostolados”, afirma. Por poner un ejemplo, nos cuenta que del máster en Teología del Cuerpo que ofrece el Instituto Desarrollo y Persona en la Universidad Francisco de Vitoria, un 80 % de quienes lo imparten empezaron con ellos, porque  “Amor Seguro es un detonante de este gran regalo que custodia la Iglesia”. 

El abandono

Pero, para llegar hasta aquí, Lorea ha tenido que vivir todo un periplo. Su vida ha sido una serie de pruebas entretejidas con bendiciones a raudales. “¡No sabes todo lo que me ha pasado! ¡Como para que me hubiese muerto y Amor Seguro no sucediera!”, exclama con voz eufórica y entrecortada.  Y, en efecto, cuando relata su trayectoria –a caballo entre España y México–, parece que alguien desde el inicio quería quitársela de en medio para que no diera el soplo de vida a esta experiencia que ha transformado a tantísimas personas.

“¡No sabes todo lo que me ha pasado! ¡Como para que me hubiese muerto y Amor Seguro no sucediera!”

Gracias a su formación como diseñadora gráfica y a su personalidad cálida, capaz de revivir lo que está muerto, sanar lo que está herido y recomponer lo que está roto, ha creado un lenguaje con el que consigue explicar los conceptos complejos de la Teología del Cuerpo de forma sencilla, en imágenes gráficas. 

“Desde que nací hasta hoy, la mano de Dios me ha custodiado. Con tan sólo tres años, mi padre, que había vivido la Guerra Civil española, nos abandonó”. Lorea relata que en ese momento su madre “se postró ante el crucifijo y le dijo: ‘Me desposo Contigo. Ayúdame a sacar estas niñas adelante que no lo puedo hacer sola. Tú tienes que ser su padre’”. Eran cuatro hijas, de las cuales Lorea es la menor. 

En México, junto a su marido, sufrió varias emboscadas tenebrosas: “Una noche regresábamos Sergio y yo de una cena, cuando de repente aparecieron unos hombres y nos encañonan. Yo tenía una medalla de la Virgen de Guadalupe. Me la quité y la puse en la mano del asaltante: ‘La Virgen de Guadalupe te bendiga’, le dije. Él contestó: ‘Te vamos a violar y a él lo vamos a quemar’. Continuaron con amenazas y palabrotas; una cosa espantosa. Y de la nada, como si el cielo hubiera puesto una pared, nos dice: ‘Bájense’. Sergio estaba seguro de que le iban a disparar por detrás. Entonces me dijo: ‘Pase lo que pase, tú saltas esta valla y corres’. No nos hicieron nada”. En ese momento ya tenían a tres de sus cinco hijos, así que decidieron marcharse a otra ciudad. 

El germen

En medio de estas llamativas pruebas, Dios les dio su apasionante misión como matrimonio, de la cual Lorea es el corazón y Sergio, la cabeza: “Llevar la Teología del Cuerpo a los países de habla hispana”. El que la verbalizó fue su marido en un curso con el norteamericano Christopher West, en Filadelfia, cuando todavía nadie en el mundo hispano conocía a este experto en Teología del Cuerpo. “Fuimos los primeros hispanohablantes fuera de EE.UU. que llegamos a sus cursos”. 

A partir de ahí, de mucho estudio personal, y de personas clave que iban llegando a sus vidas de forma -providencial, Lorea iba creado esta forma de comunicar que te -muestra quién eres y a qué estás llamado. “San Agustín dice que Dios padre es el amante, Dios hijo es el amado, y el Espíritu Santo es el amor. De este amor trinitario venimos cada uno de nosotros. Conocer esta realidad te rescata porque si papá o mamá se rompen, si tus -hermanos se rompen, si tus amigos se rompen o tu novio se rompe, descubres que Dios siempre te ama. ¡Y que Él te amó primero!”, explica. En estas breves líneas ella resume lo que llaman la “experiencia Wow”, un despertar que toca a la persona en lo más hondo y le da un vuelco a su vida. 

“San Agustín dice que Dios padre es el amante, Dios hijo es el amado, y el Espíritu Santo es el amor. De este amor trinitario venimos cada uno de nosotros”. 

La imagen 

Durante mucho tiempo Lorea fue profesora en la universidad. Al terminar sus clases, se quedaba horas con los estudiantes hablando del amor, de la vida, del noviazgo, de cómo perdonar…  “Ahí comencé a dibujar en la pizarra los conceptos de estas catequesis en un lenguaje visual”. Así que con Misión no podía ser de otra manera: Lorea toma su lápiz y comienza a dibujar el mundo que se les está presentando a los jóvenes.  “Sólo se les muestra una parte de la historia: sexo, egoísmo, muerte”, escribe. Nada más y nada menos que la desdichada “cultura de la muerte”.

“Comencé a dibujar los conceptos de las catequesis de san Juan Pablo II en lenguaje visual”

Luego, Lorea abre el papel y en el plano superior anota: “Sexualidad, amor y vida”. Dobla de nuevo la hoja a la mitad y explica: “Se les dice a los jóvenes que no existe nada más que esto (advierte señalando a la parte inferior del papel). Pero Juan Pablo II te dice: ¡Tú estás llamado a más! ¡Esta sí es tu historia! Redención, amor, verdad, bien, belleza. Cuando los jóvenes ven esta realidad completa, de repente se les abre el horizonte. Descubren la belleza y dicen: ‘La familia, donde deben crecer los hijos, es verdad; el matrimonio, la familia y la Iglesia hacen posible la civilización del amor’”. 

Una vez que han hecho sus cursos, las personas piden más. Lorea les dice enfática: “Léete todo Juan Pablo II, todo Benedicto xvi, léete a Pablo vi. Tienes muchísimo de dónde saborear y maravillarte. Esto te enamora de la Iglesia que está viva y responde”. ¡Adelante!

Antes de que termine el año, su objetivo es dejar todo este lenguaje plasmado en libros y en vídeos para que las siguientes generaciones puedan degustar esta gran riqueza. 

Una familia, dos vocaciones. Sergio, su marido, y ella vivieron un noviazgo de dos años, tras una larguísima amistad. “Lo conozco desde los 11 años. Luego, en la universidad estudiamos en el mismo edificio, él Arquitectura y yo Diseño. Éramos amigos, hasta que un día me dijo:  ‘Lorea, eres el amor de mi vida’.  Y aquí estamos, con 33 años de casados”. Se casaron y llegó Patricio, quien en pocos meses será ordenado sacerdote Legionario de Cristo. “Al año y nueve meses me dijo, y no es broma: ‘Yo quiero ser un padre’. Fue una vocación muy temprana. En nuestra familia vivimos desde el comienzo las dos vocaciones de las que habla Juan Pablo II: el matrimonio y la llamada a la virginidad por el Reino de nuestro hijo”.

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