Por Alicia Gómez-Monedero
Miguel Gabián dejó el traje y la sala de mercados para ponerse al servicio de los matrimonios que no podían concebir. Hoy, como presidente y alma de Fertilitas ha profesionalizado en España la Naprotecnología, un enfoque médico que no produce la vida en un laboratorio, sino que restaura en los esposos su salud procreativa. “Se trata de buscar sanar sus cuerpos para que puedan ser padres naturalmente”, explica. En esta entrevista Gabián cuenta a Misión qué es la NaPro, los beneficios que ofrece a los esposos y, sobre todo, las diferencias sustanciales que existen entre esta medicina restaurativa y las técnicas de reproducción asistida. Además, relata historias reales de matrimonios que, gracias a Fertilitas, pudieron dar a luz.
Congresos, redes clínicas, investigación propia y testimonios que hablan de bebés llegados tras años de intentos frustrados son algunos de los grandes logros de Fertilitas. Pero su mayor logro es que Fertilitas ha logrado poner a la persona en su integridad en el centro de su labor, y esto es lo que dará a conocer en los próximos días durante el II Congreso Internacional de Naprotecnología que se celebrará en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid.
Comencemos por el principio: ¿qué es la Naprotecnología?
Curiosamente, es un enfoque médico de la infertilidad percibido todavía como muy novedoso por “el poder establecido”. Mientras que las técnicas de reproducción artificial son tratamientos hegemónicos que ven la infertilidad como una enfermedad a vencer mediante técnicas invasivas, la Naprotecnología ve en la infertilidad un síntoma de problemas de salud ocultos que hay que descubrir y curar. La reproducción artificial pone bajo presión el cuerpo de la mujer y saca la concepción fuera del abrazo conyugal a un laboratorio. En cambio, la Naprotecnología permite al matrimonio recuperar su salud procreativa y ser padres naturalmente.
¿Qué la hace diferente de la Fecundación In Vitro (FIV), tan hegemónica hoy?
La distinción es radical. No tienen nada que ver ni en la filosofía, ni en los medios ni en las consecuencias. La FIV busca “producir” un niño, independientemente de los costes y de los medios y sustituye a los padres en la concepción. En cambio, la NaPro ve en el cuerpo y en la procreación un proceso complejísimo, producto de cientos de miles de años de evolución, y reconoce que es bueno mantener su integridad. Se trata de buscar sanar los cuerpos de los esposos para que puedan ser padres naturalmente, orgánicamente y ecológicamente. Además, coopera con los padres y no se sustituye su relación conyugal.
Además del enorme desembolso económico, ¿qué otros costes conlleva la Fecundación In Vitro?
La FIV produce muchos embriones para obtener un hijo. De media, veinte embriones por cada niño nacido. Sólo un 5-7% de los embriones producidos acaban naciendo. Los demás perecen en el proceso, son seleccionados morfológica o genéticamente para su destrucción o se congelan suspendiendo su vida en hidrógeno líquido. En contraposición, la NaPro no crea ni manipula ni congela ni destruye embriones. Entiende que si la vida comienza en la concepción, el embrión humano no puede ser manipulado, destruido ni congelado pues es una vida humana. Pero, además, hay otro dato muy llamativo: los niños nacidos por FIV tienen de media una salud física peor que los concebidos naturalmente.
El título de este II Congreso es toda una declaración de intenciones.
Es muy necesario que la ciencia esté al servicio de la salud: si hay salud hay vida. Existe la tentación constante de intentar usar la ciencia de manera utilitarista, con voluntad de poder. Los resultados pueden ser nefastos. No tenemos que ir muy atrás en la historia para encontrar casos terribles de una medicina que no está al servicio de la vida.
¿Es posible que ciencia y fe puedan ir de la mano para dar una respuesta a la infertilidad?
Por supuesto. La Naprotecnología surge precisamente de un impulso de fe. En un momento en el que la disrupción tecnológica de la FIV aparece, muchas líneas de investigación se cancelan por “obsoletas”. Se pensó: ¿para qué seguir investigando sobre cómo curar la infertilidad si la FIV es capaz de evitar el problema, produciendo el hijo que se desea a cambio de un precio? En esas circunstancias, el doctor Hilgers, un hombre inspirado en la encíclica Humanae Vitae y convencido del valor de la mujer y de la vida, decide continuar investigando y encuentra una solución muy elegante, que ayuda al matrimonio infértil sin efectos secundarios negativos. La fe en un Dios creador bueno que ha dotado a la naturaleza de reglas objetivas, inteligibles y lógicas es lo que está en la base del conocimiento científico. Juan Pablo II y Benedicto XVI insistieron en que no hay contradicción entre ciencia y fe.

Equipo de Fertilitas en su sede de Madrid.
¿Tienen ahora los matrimonios más dificultades para concebir?
Sí, por distintos factores: vidas poco saludables, estrés, disruptores endocrinos, enfermedades de transmisión sexual desbocadas, factores inmunológicos y hormonales, entre muchos otros. Pero el factor más importante es el retraso en la edad de las mujeres que quieren ser madres. La edad de la madre en el nacimiento del primer hijo ha pasado de 25-26 años en la década de 1980 a cerca de los 33 años en la actualidad. En estos ocho años le “desaparece” a la mujer cerca del 70% de su capacidad de ser madre. Y no hay conciencia de esto. Además, empezando tan tarde no hay tiempo de tener los hijos que se desean. Se declara querer 2,5 hijos de media y se tienen 1,2. ¡Nos falta un hijo deseado por mujer!
¿Algo más?
El retraso de la maternidad se consigue usando anticonceptivos y esto tampoco ayuda, pues los anticonceptivos hormonales empeoran la capacidad reproductiva femenina. Finalmente, ser padres ha dejado de ser una aspiración de muchos jóvenes, que ahora dan prioridad a su trabajo y a su estilo de vida. Es cierto que hoy las condiciones sociolaborales no son óptimas, pero eran peores en generaciones anteriores que sí se casaban y que sí tenían hijos. A los jóvenes se les ocultan los beneficios personales y sociales de ser padres más temprano.
¿En qué estado acuden las parejas a la Naprotecnología?
Los matrimonios vienen a nosotros con unos grados de preocupación y ansiedad grandes, porque ven frustrada su vocación a la paternidad, que está inscrita en sus cuerpos y en sus corazones. Las mujeres sufren más. Cerca de un 30% de nuestros pacientes han pasado por numerosos procesos de reproducción artificial fallidos previamente. En Fertilitas les podemos ayudar, pero sus posibilidades disminuyen si han acudido previamente a la FIV.
¿Nos podría hablar de algún caso de éxito que le haya llamado la atención?
Recuerdo, por ejemplo, un matrimonio que llevaba siete años de infertilidad y habían sido tratados en una famosa clínica de Madrid. Llegaron a ser padres in extremis con Fertílitas cuando un amigo les insistió en que no abandonaran y que probaran con estos “locos” de Fertilitas. Estuvieron a punto de no hacer caso a su amigo, pero al final vinieron y en seis meses llegó el embarazo deseado.
¿Algún otro recuerdo?
Recuerdo el caso de otro matrimonio en tratamiento infructuoso en la misma clínica famosa durante tres o cuatro años. Les decían que el problema era del varón. Probaron Fertilitas sin mucho convencimiento. A los cuatro meses de tratamiento, habiendo dado tiempo sólo a estudiar y corregir problemas de la esposa –no nos había dado tiempo de empezar a tratar al varón–, concibieron y ella ya está embarazada de seis meses. Y por añadir uno más: un matrimonio vino a nosotros después de tres o cuatro FIV fallidas. Concibieron a los pocos meses al detectar y corregir rápidamente un simple defecto hormonal de la esposa. Ya van por su tercer hijo.

El Dr Hilgers, creador de la Naprotecnología, durante el I Congreso Internacional de Naprotecnología celebrado en Madrid en 2022.
ÚLTIMOS AVANCES EN NAPROTECNOLOGÍA. El próximo 14 y 15 de noviembre tendrá lugar el II Congreso Internacional de Naprotecnología, La ciencia al servicio de la procreación humana. El congreso contará con la presencia, entre muchos otros, del doctor Thomas W. Hilgers, creador de la Naprotecnología. Este evento internacional se centra en compartir los últimos avances en este campo, sus aplicaciones clínicas y los retos que afronta en la práctica médica actual. Los participantes podrán descubrir cómo la Naprotecnología está transformando la atención a la fertilidad y cómo aprovechar su potencial para acompañar de manera más humana y responsable a las personas y familias. Más información: https://fertilitas.es/congreso/





