Minimalismo digital. Mujer deja el teléfono en una cesta

Minimalismo digital: recupera tu vida offline

Mientras las grandes tecnológicas compiten por captar nuestra atención, el minimalismo digital aboga por hacer un uso reducido y selectivo de la tecnología para volver a disfrutar del mundo real y de la vida offline.
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Por Isis Barajas

Artículo publicado en la edición número 61 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

La creciente y próspera “economía de la atención” que protagonizan las grandes empresas tecnológicas se ha convertido en un negocio al alza. Su finalidad es captar la atención de millones de usuarios para vendérsela a publicistas y, para ello, han desarrollado elaborados mecanismos para conocer aquello que nos atrae, mantenernos el mayor tiempo posible frente a la pantalla, predecir nuestras acciones y ofrecernos atractivos incentivos a golpe de clic. Así lo denuncian numerosos exejecutivos de empresas tecnológicas en el documental El dilema de las redes sociales (disponible en Netflix).

Nada es casual. El color rojo de las notificaciones, el aviso de que alguien está contestando nuestro mensaje, el etiquetado en las fotografías, la gestión de nuestros datos para conocer nuestros intereses o la actualización de noticias al arrastrar hacia abajo el dedo en nuestro móvil son mecanismos cuidadosamente diseñados para que estemos más tiempo conectados.

El exdiseñador ético de Google reconoce que los móviles funcionan como las tragaperras, y eso está cambiando nuestra vida

Tragaperras en el bolsillo

Tristan Harris, exdiseñador ético de Google y cofundador del Centro para la Tecnología Humana, asegura que los móviles funcionan igual que las máquinas tragaperras, y que empresas como Google, YouTube o Instagram “tienen un modelo de negocio que consiste en que la gente esté pegada a la pantalla”. “Explotamos una vulnerabilidad de la psicología humana”, admite en el documental el hacker Sean Parker, expresidente de Facebook.

Llevar una tragaperras digital en el bolsillo está cambiando nuestra vida, nuestras relaciones y nuestros hábitos. Coger el móvil compulsivamente para ver si hay algo nuevo, consultarlo siempre que disponemos de un breve lapso de tiempo sin actividad o acabar media hora en un scroll infinito cuando íbamos a hacer una consulta rápida son algunas de las conductas que se han ido instalando en nosotros.

El profesor de ciencia computacional de la Universidad de Georgetown Cal Newport asegura que este reclamo constante de nuestra atención nos impide “estar presentes y vivir una vida plena”. Por ello, aboga por un uso mucho más restringido y deliberado de la tecnología para que sus múltiples distracciones no consuman nuestro tiempo y energía.

Minimalismo digital

Newport ha plasmado su propuesta en el libro Minimalismo digital (Ediciones Paidós, 2021). Su filosofía se basa en concentrar “el tiempo en línea en una pequeña cantidad de actividades cuidadosamente elegidas y optimizadas, que apoyan sólidamente las cosas que más valoras, mientras que te olvidas, encantado, de todas las demás”.

Y para este camino no sugiere ir poco a poco o adoptar medidas cosméticas como eliminar las notificaciones o elegir un día a la semana de desintoxicación digital. Su propuesta es mucho más arriesgada y, tras haber hecho la prueba con más de mil voluntarios, asegura que es también mucho más eficaz. Para convertirse en un minimalista digital, Newport asegura que hay que realizar una limpieza digital en tres fases.

En primer lugar, eliminar durante 30 días todas las tecnologías opcionales de nuestra vida, es decir, aquellas que no sean absolutamente imprescindibles para nuestra vida personal y laboral. En segundo lugar, recomienda explorar y descubrir actividades que nos resulten satisfactorias y añadan valor a nuestra vida, ya que eliminar el ocio pasivo de internet sin llenar ese tiempo con actividades valiosas puede generar un gran vacío. Y, por último, transcurridos esos días, Newport sugiere reintroducir aquellas tecnologías opcionales que verdaderamente nos aporten valor, detallando el modo exacto en que se van a usar.

La propuesta del minimalismo digital es usar solo unas pocas tecnologías bien seleccionadas

¿A qué le das valor?

Para que el proceso tenga éxito, Newport explica que es crucial “dedicar este periodo a intentar redescubrir qué te importa y de qué disfrutas fuera del deslumbrante mundo de la conexión continua”: retomar largos paseos, estar a solas con nuestros pensamientos, fomentar la conversación en vez de los mensajes de texto, cultivar un ocio de alta calidad…

El libro de Newport está plagado de ejemplos de personas que han adoptado el minimalismo digital como un modo nuevo para desconectar de internet y reconectar con el mundo real. La propuesta de eliminar o restringir la mayor parte de la tecnología que usamos es arriesgada. Sin embargo, Cal Newport es claro: “A los minimalistas no les inquieta perderse las cosas pequeñas; lo que les preocupa de verdad es mermar las grandes cosas que saben con total seguridad que hacen que una vida sea buena”.

Uso deliberado de la tecnología

Carl Newport no defiende dese­char la tecnología, sino reflexionar sobre qué servicios son indispensables por razones laborales o personales, y cuáles son opcionales, y determinar qué uso dar a cada uno de ellos. Para incorporar una tecnología opcional, propone tres pasos:

  • Asegurarnos de que esa aplicación o tecnología está al servicio de algo valioso para ti.
  • Que sea la mejor opción tecnológica para ensalzar ese valor. Si no, es mejor sustituirla.
  • Que delimitemos cómo y cuándo la vamos a usar.

Según Newport, un minimalista digital no dirá “uso Facebook porque me ayuda en mi vida social”, sino “entro en Facebook cada sábado desde el ordenador para ver qué hacen mis amigos y mi familia. No tengo la aplicación móvil y he reducido la lista de amigos”. Y recomienda eliminar las redes sociales del móvil. Es mejor consultarlas desde un ordenador y en un horario concreto; esto nos obliga a usarlas de forma deliberada y con un objetivo preciso.

La clave es redescubrir de qué disfrutas fuera de la conexión continua

Mantener a raya la mensajería instantánea

Newport sostiene que “los mensajes de texto no son lo suficientemente ricos para satisfacer la necesidad de conversaciones reales que tiene el cerebro. Sin embargo, cuantos más mensajes enviamos, menos necesaria nos parece la conversación real”. Por eso, aboga por mantener a raya el uso de los mensajes. Al no tratarlos como una conversación continuada, estaremos más centrados en lo que tengamos entre manos y favoreceremos conversaciones reales con las personas que nos importan. Estas son algunas ideas:

» Mantener el móvil en modo “no molestar” y personalizar los ajustes para que entren solo las llamadas y mensajes de una lista seleccionada (esposo/a, hijos, colegio…).
» Usar mensajes de texto solo para temas logísticos, no para conversaciones.
» Definir momentos para revisar los mensajes recibidos y contestarlos.
» Determinar un horario en el que siempre estemos disponibles para recibir y hacer llamadas, y hacérselo saber a quienes necesiten contactar con nosotros.

Artículo publicado en la edición número 61 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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