Oswaldo y Arce: un matrimonio que canta con alma misionera

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Cuando eran miembros del coro Jaire, en México, Oswaldo y Arce llenaban plazas, auditorios y estadios de diez mil personas. Una singular cadena de acontecimientos les trajo a España como misioneros a través de la música, para dar gloria a Dios, revitalizar la fe de los españoles «y recordarles lo buenos que son evangelizando».

Por Carmen Seara

Fotografía: Dani García

“Alma Misionera” es el título de una canción que Oswaldo y Arce, un matrimonio de mexicanos unidos por la música, cantaban innumerables veces con el coro Jaire en México, con el que llegaron a hacer conciertos llenando plazas de pueblos y estadios de hasta diez mil personas. Tanto la cantaron que, sin proponérselo, terminaron haciéndola vida. “En México, el coro era un apostolado de la música, muy apegado a la realidad cristiana. El Señor fue enamorándonos a todos y en nuestro caso, terminó siendo una llamada a dejarlo todo”, relata a Misión Arce.  “El Señor tenía ese plan de llevarnos a vivirlo. Nunca pensamos que íbamos a irnos de México y menos como misioneros”, declara Oswaldo. Y así, recién casados, lo dejaron todo en México para venir a España.
“Aquí en España empezamos a vivir esta experiencia, juntos. Nos dimos cuenta de que el sacramento del matrimonio ha hecho que las dos voces se hagan una. Mirando para atrás –continúa Arce– nos dimos cuenta de que el Señor había hecho que nuestros caminos se unieran, y ahora somos dos personas buscando intensamente ser fieles a lo que Él quiera. Uno de los regalos más grandes que nos ha dado España es haber descubierto esa misión en conjunto, porque aquí nace la llamada a unir nuestras voces”.
De misión en España
Oswaldo y Arce empezaron a colaborar en el canal de televisión católico Mariavisión, de gran éxito en toda América. Su director decidió empezar su difusión en España con la impresionante idea de  “devolver a los españoles el favor de la fe”.  Nunca imaginaron que sería el principio de una extraordinaria aventura. Varias “diosidencias” –como le gusta llamarlas a Arce–, hicieron que tras un azaroso viaje por cielo, mar y tierra llegaran con dos maletas a España un 8 de diciembre de 2009, festividad de la Inmaculada. “Dejamos todo lo que teníamos –cuenta Oswaldo–, nuestro piso nuevo, nuestros sueños, nuestro acomodado estilo de vida. Todo”.

«El Señor se lo curró muchísimo para convencernos de estar aquí. Uno no lo ve, pero Él tiene las cosas muy pensadas»

Habían decidido  “quemar los barcos” como hicieron aquellos españoles al llegar a América para evitar arrepentirse y, como ellos, no tener otra opción que seguir adelante con la misión. “En España –cuentan–encontramos las raíces de nuestra fe, porque el Señor vio que nos lanzamos a lo seguro, a sus manos, en una bendita inconsciencia. Nuestro sustento quiso ser Él. Así de contundente. El Señor se lo curró muchísimo para convencernos de estar aquí. Uno no lo ve, pero Él tiene las cosas muy pensadas”.

Música para rezar
Cuentan que al principio la llegada fue muy dura. Tardaron meses en instalarse por fin en Sevilla, desde donde viajaban por toda España invitados a cantar Adoraciones y dar a conocer Mariavisión. El canal empezó a emitir y Oswaldo y Arce participaban además en un programa acompañando la Adoración al Santísimo en antena. Les llegaban emocionantes testimonios de gente que rezaba a Jesús, sin intermediarios. Para ellos fue un milagro, casi premonitorio. “Nos dimos cuenta –relata Oswaldo– de que Dios está vivo en la Eucaristía y nos fue enamorando de este apostolado. Y ahora cantamos Adoraciones. Me da igual que cantemos para una persona o para mil, porque no les cantas a ellos. Estás cantando y alabando a Dios. Esto es un don que el Señor nos ha dado, no es nuestro, es de todos, de todo el que se sume”.

“Esto es un don que el Señor nos ha dado, no es nuestro, es de todos, de todo el que se sume”

“Hemos aprendido –explica Arce– a amar y acoger la Historia de España para entender al español, porque no venimos a imponer sino a amar. No hemos venido a evangelizar, pero nos damos cuenta de que podemos aportar nuestro granito de arena para lo que el Señor tenga pensado”. Y apunta Oswaldo que una vez tuvo que aclarar:  “Hemos venido a recordarles lo buenos que son los españoles para evangelizar”.
Una guitarra y dos voces
“Vivimos a tiempo completo al servicio de la Iglesia, y en un completo abandono que consiste en confiar de tal manera en que el Señor quiere para ti lo mejor sí o sí, que te despojas tú de esas decisiones. Dependes del Señor para que haga de ti lo que Él quiere. Nos dedicamos a la música sin ser músicos. Nos hemos vuelto intérpretes. Cantamos  canciones que hablan de Dios, las hacemos nuestras con una guitarra y dos voces. Y cuando nos dicen ¡qué bonito cantaron!, pensamos que no nos han escuchado realmente. Cuando dicen ‘Al escucharos, recé’, ese sí es el objetivo. Una canción es tan poética que la escuchas, la haces tuya y ya rezas”.
Ahora son el grupo Salve y también cantan Misas y Adoraciones en La Moraleja y en Fuente del Fresno.
Finalmente, Mariavisión no cuajó en España, pero Oswaldo y Arce se quedaron cantando Adoraciones: Córdoba, Bilbao, Valencia, Madrid… Desde hace dos años acompañan las Oraciones de Alabanza, los Jueves eucarísticos y otros eventos de la Parroquia Santo Domingo de la Calzada y la Inmaculada en Algete, comunidad que sienten como familia. Ahora son el grupo Salve y también cantan Misas y Adoraciones en La Moraleja y en Fuente del Fresno. “Vamos a donde nos invitan y sea posible. La gente nos cuida con sus aportaciones y permiten que Oswaldo y Arce lleguen a esos lugares. No sabemos si será un resurgir de la fe. Vemos que nos ha tocado el mejor momento porque allá donde vamos, está lleno”.
Puedes encontrar este artículo en el número 56 de la revista Misión.
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