Por Javier Lozano
Artículo publicado en la edición número 73 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.
La avena es uno de los considerados “superalimentos” y cuyo consumo habitual es una fuente de beneficios para la salud que van más allá de las creencias más extendidas sobre este cereal. No sólo es un excelente alimento que proporciona fibra y energía, sino que además puede ayudar a perder peso y, sobre todo, a proteger el corazón.
María Carretero Sánchez, directora del Grado de Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Francisco de Vitoria, explica a Misión que la avena y otros cereales de grano completo, junto con otros alimentos como las legumbres, las hortalizas y las frutas deben ser la base de una alimentación adecuada, pues conforman el patrón de la dieta mediterránea, propia de nuestra cultura y avalada científicamente por los especialistas.
“La avena es un cereal cuyo grano completo contiene nutrientes como proteínas, lípidos, vitaminas (principalmente del grupo B), minerales y polifenoles, que tienen potencial antioxidante”, señala esta doctora en Nutrición.
Sus beneficios para la salud son precisamente lo que convierten a la avena en un “superalimento”. Carretero recuerda que este cereal “es una fuente muy destacada de fibra dietética soluble, como el betaglucano, presente en la avena en una elevada concentración”.
El papel de los betaglucanos
Precisamente, el betaglucano ejerce un efecto muy positivo en la reducción del colesterol en sangre, lo que hace del consumo adecuado de avena un aliado en la disminución del riesgo de enfermedades coronarias, que causan sólo en España 114.000 fallecimientos al año, el 23,5% de la mortalidad total de todo el país.
El consumo de avena ayuda a la reducción del colesterol en sangre
Pero, además, los betaglucanos de la avena tienen otra cualidad: ralentiza la digestión y favorece el sentirse satisfecho y saciado, lo que a su vez provoca que no sea necesario ingerir más alimentos para lograr esa sensación.Y esto es fundamental para perder peso y mantener la línea.
Otros beneficios
Por otro lado, María Carretero recuerda que este tipo de fibra de la avena “es capaz de mantener estables los niveles de glucosa en sangre al reducir el índice glucémico del alimento”, a la vez que ayuda a“prevenir la resistencia a la insulina y favorecer el crecimiento de la microbiota intestinal beneficiosa por su condición de prebiótico”.
Y aún hay más. La directora del grado de Nutrición recalca que los compuestos de la avena ejercen un efecto antioxidante contra la enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer.
CÓMO CONSUMIR LA AVENA
María Carretero nos ofrece algunas posibilidades para disfrutar de este alimento:
– En crudo, añadiendo copos de avena a ensaladas y yogures.
– Cocida, preparando, por ejemplo, el conocido porridge escocés (gachas de avena en versión española).
– En batidos, que se pueden preparar fácilmente en casa, mezclando en una licuadora ingredientes como leche o yogur con los copos de avena y añadiendo frutas o verduras al gusto.
– En productos horneados, incorporando la avena en pan, bizcochos, magdalenas, galletas, granolas o barritas de cereales.
Artículo publicado en la edición número 73 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.





