Proyecto nosotras

Proyecto Nosotras, las mujeres víctimas indirectas de la pornografía

La ONG Dale Una Vuelta lanza una iniciativa para apoyar a las mujeres que sufren por el consumo de pornografía de sus novios o maridos.

Por Marta Peñalver

Artículo publicado en la edición número 63 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

Desde hace unos años son muchas las voces que se han alzado contra la pornografía por las nefastas consecuencias que tiene para quienes la consumen (incluso de forma esporádica, no solo para quienes son adictos). Pero quizá el foco debería ampliarse más para atender también a las consecuencias que el consumo de porno tiene en quienes comparten la vida con los consumidores. A esta conclusión han llegado los expertos, médicos y terapeutas de la ONG Dale Una Vuelta que, teniendo en cuenta que el consumo de pornografía se da mayoritariamente entre hombres, han lanzado la campaña Nosotras para dar apoyo a las mujeres que sufren por la adicción de sus novios o maridos.

El porno pasa factura

Cuando un hombre consume pornografía, aunque la mujer lo desconozca, ya se dan problemas en su relación. El hombre, por lo general, se aísla, se centra en el trabajo, reduce su deseo sexual, miente, evita conversaciones serias… Y la mujer, aunque aún desconozca el problema de base, nota que algo falla y se siente sola, incomprendida y minusvalorada.

“El primer sentimiento que suelen experimentar las mujeres cuando descubren que su pareja consume pornografía es similar al de una infidelidad: se sienten traicionadas”, explica a Misión María Contreras, psicóloga, sexóloga y coordinadora del proyecto Nosotras. “En muchos casos, el hombre lleva años consumiendo y ellas no lo han sabido hasta ahora. Todo eso conduce a un sentimiento de desconfianza, de soledad, de tristeza, de ansiedad… Muchas empiezan a estar hipervigilantes, espían a su pareja y se obsesionan pensando en qué estará haciendo durante el día. Los niveles de estrés son bastante altos. Muchas mujeres viven esta situación como un trauma”, señala Contreras. La mayoría empieza a sufrir baja autoestima y a pensar que deben cambiar: operarse, adelgazar, arreglarse más, vestir de otra manera… Y todos esos problemas acaban afectando muy negativamente a su salud física y mental.

Cintia es una de esas mujeres que han pedido ayuda a Dale Una Vuelta. “¡Por favor, necesito vuestra ayuda! Él [su expareja] es adicto y esto me está afectando mucho más de lo que creía… Estoy muy triste, desanimada, tengo complejo e inseguridad, he perdido la confianza en el amor y no hago más que pensar en todo lo que él ha podido ver”, era su mensaje.

Proyecto nosotras
Tú no tienes la culpa

La adicción a la pornografía afecta a la pareja de un adicto mucho más que en otros tipos de adicción, porque en este caso ellas se culpabilizan: “¿Qué estoy haciendo mal? ¿Ya no le gusto? ¿Qué puedo hacer para gustarle más que ese contenido?”, explica Contreras, quien advierte de que el problema nunca es culpa de la mujer. “En primer lugar, hay personas más propensas a sufrir adicciones, algo que tiene incluso un componente genético”, señala la terapeuta. “Además, el adicto es un enfermo, una persona que ha perdido el control de su comportamiento, y de eso nadie más que la droga en cuestión tiene la culpa. Esto es algo que a veces cuesta entender, y por eso los terapeutas de Nosotras ayudamos a que las mujeres sepan que su pareja tiene un problema, o incluso una adicción, que ya no controlan, y que necesitan ayuda”, asegura.

Porque la pornografía está diseñada para ser adictiva. Quien consume un día o de forma esporádica daña su cerebro y su relación, y además, se pone en riesgo, porque la pornografía está diseñada de tal manera que enganche de inmediato: “Siempre quieres repetir. Además, como con cualquier adicción, con el tiempo el cerebro pide mayor intensidad. Por eso, quienes ven porno cada vez necesitan más contenido, más frecuente, más explícito y más extremo”, afirma.

Cuando su pareja ve porno, la mujer sufre ansiedad, desconfianza, estrés, soledad…

Cultura hipersexualizada

En cuanto a la edad, Contreras explica que las peticiones de ayuda suelen venir por parte de mujeres a partir de 35 años. “Las jóvenes son más permisivas. En ellas vemos un comportamiento distinto: muchas saben que su novio consume y aunque no les gusta, piensan que ‘es lo que hay’”. Esto se debe a que las generaciones más jóvenes han desarrollado una tolerancia mayor a este tipo de comportamientos: “Es una generación que vive inmersa en una cultura hipersexualizada, donde el ocio, la música, las relaciones… todo tiene un tinte sexual que ha ido calando en su manera de ver las cosas”. Y las consecuencias son graves. De hecho, un estudio del Departamento de Salud del Gobierno de EE.UU. asegura que más del 80 % de los jóvenes que consumen pornografía han tenido al menos una vez comportamientos sexuales agresivos.

Sacar a flote el problema

“Comenzamos el proyecto porque muchas mujeres nos escriben pidiéndonos ayuda por la situación de su novio o marido. En España no se estaba haciendo nada en ese sentido”, relata Contreras. Hoy, la mayoría de mujeres que reciben en Dale Una Vuelta no se atreve a contar su situación a nadie, ni siquiera a su pareja. “Sienten una mezcla de vergüenza, inseguridad, rabia, soledad…”, explica. Sin embargo, “para la mujer es vital sacarlo, como cualquier pensamiento recurrente que se enquista”. Por eso anima a quienes sufren este problema a acudir a Nosotras, porque “lo mejor es hablarlo con un terapeuta que te pueda ayudar a superar ese dolor”.

Dale una vuelta

El proyecto Nosotras ofrece apoyo psicológico a quienes estén sufriendo a causa de la pornografía, siempre de manera absolutamente confidencial. En su web hay mucha información y un foro donde las afectadas pueden compartir de manera anónima sus inquietudes, y sentirse, además, más acompañadas.
www.daleunavuelta.org/nosotras

Artículo publicado en la edición número 63 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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