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Recuperar la masculinidad perdida: por qué la sociedad necesita hombres fuertes

La masculinidad es vista hoy como algo “tóxico” o como una “construcción cultural”. La campaña de destrucción emprendida en su contra ha llevado a que el hombre ya no sepa quién es, cómo comportarse ni qué se espera de él. Ha llegado a renunciar a sus características propias hasta tal punto que se hace daño a sí mismo, y contribuye a que la mujer y los hijos pierdan su rumbo. Poner en valor las cualidades masculinas bien enfocadas es crucial para recuperar la fuerza arrolladora de las familias fuertes.

Artículo publicado en la edición número 71 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

Por Javier Lozano

“Hemos pasado de intentar convertir a las mujeres en hombres a intentar convertir a los hombres en mujeres”, lleva años advirtiendo el psicólogo canadiense Jordan Peterson en sus entrevistas. La masculinidad se ha presentado a los varones como algo “tóxico” provocando en ellos una gran confusión sobre lo que es ser un hombre. Esto ha llevado a muchos –incluso de manera inconsciente– a negar sus cualidades masculinas y a intentar difuminar las diferencias entre el hombre y la mujer, poniendo en jaque la paternidad, la relación con la mujer y creando una generación de varones inseguros, temerosos y desorientados. En resumen, anulados en su condición de hombres.

Las mujeres necesitan un hombre fuerte que sea consciente de su misión, y los hijos un padre que les enseñe con su vida a convertirse en hombres y mujeres virtuosos. “La fuerza es crucial para la masculinidad, pero con esto no hablo de músculos. No es necesario ir al gimnasio para convertirse en hombre. Hablo de una fuerza del alma y también de asumir mayores riesgos. Esto pone a prueba al hombre, lo enfrenta a sus miedos y se convierte en una ocasión para que Cristo obre en sus vidas. Y esto plantea cuestiones de confianza y también de fe que le entrenan para ser buen padre, esposo y cristiano”, explica a Misión John Eldredge, autor del conocido y aclamado libro Salvaje de corazón: Descubramos el secreto del alma masculina (Editorial Caribe, 2003).

Masculinidad robada

“La masculinidad es la forma como Dios nos creó a los varones, la forma concreta en la que quiso que el varón se pareciera a Él”, señala el padre Gabriel Abascal, LC, fundador de Braveheart, un programa de masculinidad católico para jóvenes.

Al ser, junto a la mujer, imagen de Dios, el varón no puede rechazar ser quien es. “Ser hombre no es sólo tener unos genitales masculinos, sino toda la configuración primigenia que Dios pensó para nosotros, y aunque no son exclusivas nuestras sí tenemos unas cualidades prominentes: ser proveedor, protector y guía de nuestra familia y de quienes nos rodean”, agrega.

Sin embargo, este religioso advierte a Misión de que el feminismo y la ideología de género han triunfado al “deconstruir la figura paterna y con ella la figura del hombre bueno, hasta el extremo de desecharlo, descartarlo y ridiculizarlo, lo que se ve claramente en los contenidos televisivos, el cine y las redes”. Material que los hombres –en una proporción cada vez mayor– han ido asumiendo y rindiéndose sin dar la batalla. Pero son numerosos los estudios que evidencian que es fundamental la presencia paterna en la infancia de los niños pues forja su personalidad, les enseña una sana masculinidad y les lanza al mundo ayudándoles a despegarse poco a poco del círculo afectivo que les une a sus madres desde el útero.

Un corazón guerrero

El padre Abascal alerta de esta “batalla espiritual” que se está librando. “El demonio ha utilizado siempre la vieja táctica de la mentira, la confusión y el caos. Así como confundió a nuestros primeros padres, de la misma manera está buscando confundirnos hoy a los hombres. Al Enemigo le interesa que el hombre pierda su identidad, que no es sólo ser hombre, sino ser hijo amado del Padre”, agrega.

Ante esta situación, el autor estadounidense John Eldredge pregunta a los hombres si recuerdan cuando de niños querían ser caballeros o héroes. Y les exhorta: “Todo hombre quiere ser fuerte, porque está hecho a imagen del Gran Guerrero. Dios te dio un corazón guerrero porque naciste en un mundo en guerra. Cuántas dificultades soportará un hombre, cuánto tiempo y con qué tenacidad perseverará, lo determina el guerrero que lleva dentro”. Por ello, anima a dejar de preguntarse por qué la vida es tan dura para, por el contrario, “tomar esta dureza como una llamada a luchar, a levantarse y a enfrentarse a las dificultades” en favor de su mujer, sus hijos y de sí mismo.

El padre Abascal concluye insistiendo en que en un mundo totalmente feminizado, “los hombres deben volver al compromiso de la formación de sus hijos y que no se reduzca, en el mejor de los casos, a patear un balón con el niño el fin de semana. Sólo la convivencia de los hombres con otros hombres recuperará la masculinidad perdida de la sociedad”.

3 CUALIDADES MASCULINAS

El padre Gabriel Abascal, LC, responsable del apostolado para hombres BraveHeart, destaca tres cualidades no exclusivas pero si muy marcadas del varón que debe cuidar y preservar:
1.Proveedor. El padre Abascal recuerda que “no se trata de proveer sólo lo material, sino que el hombre debe tener la capacidad de proveer amor, seguridad, unión, educación, hogar y también alimento”.
2. Protector. “El hombre por su naturaleza debe buscar proteger a los suyos de los ‘depredadores’ y de los enemigos externos, como el hombre del Evangelio que está atento para que el ladrón no entre en su casa. Hay que recordar al hombre actual que su paternidad significa proteger a su familia y a los de su alrededor, no sólo de peligros físicos, sino de los peligros morales que acechan en nuestra sociedad”, describe este religioso.
3. Guía. Este sacerdote reconoce que una responsabilidad dada por Dios al varón es la de “guiar a los suyos hacia el bien y hacia la verdad”. Es más, señala que “hoy el padre que tiene fe y que la muestra en su hogar tiene un porcentaje mucho más alto de probabilidad de que sus hijos practiquen esta fe. El hombre es el que da la identidad a los hijos y con su paternidad marca el camino a la familia entera”.

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