Juan Manuel de Prada: «Se ha sustituido la adoración a Dios por un endiosamiento del hombre disfrazado de falsa caridad»
Toda la historia de la Iglesia se resume en la misión de ser levadura del mundo, modelando su propia contraposición a la mentalidad del mundo según las diversas circunstancias históricas. Esa contraposición no siempre ha sido rechazo; y, desde luego, nunca ha sido rechazo global; así se percibe, por ejemplo, en su lucha contra el paganismo: a la vez que la Iglesia combatía el politeísmo, la idolatría, la sensualidad o la pasión de mando propios del paganismo, asumía muchas de las costumbres paganas, de sus leyes, de su filosofía, incluso su lengua.




