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San Antonio de los Alemanes

San Antonio de los Alemanes, la «capilla Sixtina» de Madrid

Conocida como la Capilla Sixtina de Madrid, esta iglesia deslumbra por sus frescos, que cubren cada rincón del templo y dejan sin aliento a quienes la visitan. Algunos llegan atraídos por su fama y su belleza; otros, en cambio, entran por casualidad y se encuentran con una obra de arte monumental escondida en pleno corazón de la ciudad.

PorPatricia Barrero / Nártex

Entre las animadas calles del barrio madrileño de Malasaña se alza una iglesia con más de cuatro siglos de historia. Fundada en 1607 por Felipe III como capilla del Real Hospital para acoger a los enfermos portugueses –cuando Portugal aún formaba parte de la Monarquía Hispánica–, el templo está dedicado a san Antonio de Padua (1195-1231), franciscano y doctor de la Iglesia.

Tras la independencia portuguesa en 1640, el edificio cayó en el abandono hasta que, en 1690, la reina Mariana de Austria lo recuperó para los católicos alemanes residentes en Madrid. Desde entonces se conoce a esta iglesia como San Antonio de los Alemanes.

1. Anticipo de gloria eterna

Es una de las obras cumbre del arte barroco madrileño, conocida por muchos como la  “Capilla Sixtina de Madrid”. Sus frescos cubren por completo las paredes, desde el techo hasta el suelo, incluyendo una superposición de trampantojos que representa de manera magistral una arquitectura fingida. Juan Carreño de Miranda y Francisco Rizi recrearon en su cúpula la Apoteosis de San Antonio. El santo con hábito franciscano en actitud de genuflexión amplía sus brazos hacia el Niño Jesús, quien también los abre para fundirse ambos en un abrazo divino. 

2. Unión con Dios

El movimiento descendente del Niño y ascendente del santo envuelve en armonía a las figuras. La luz y la apertura del cielo simbolizan el destino final del cristiano ejemplarizado en el santo portugués. Su unión plena con Dios para toda la eternidad es acompañada por ángeles y serafines que vuelan entre nubes celestiales; otros santos portugueses ubicados en el primer anillo de la cúpula manifiestan esta comunión eterna.

3. Mediación de la Virgen

Sobre la cúpula aparece la Virgen María vestida de luz, coronada como Reina de los Santos, y rodeada por los ángeles. De esta forma se manifiesta que en el camino del cristiano hacia la vida eterna es necesaria la mediación maternal de la Virgen. La Madre de Dios abre sus brazos como puerta del cielo, tanto como para ofrecer al Niño Jesús, fruto bendito de su vientre, como para acoger el alma fiel.

4. Fuente de la eternidad

Dios Padre irrumpe en la escena desde la derecha enviando el rayo de luz del Espíritu Santo, que es quien diviniza al santo. Esta luz atraviesa tiempo y el espacio para hacer lo mismo con el creyente. La eternidad se derrama sobre el tiempo, el amor del Padre atrae a sus hijos hacia sí, y el espectador se siente atraído por la eternidad que se abre ante él.  

Artículo publicado en la edición número 77 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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