La revista más leída por las familias católicas de España

La revista más leída por las familias católicas de España

Santa Juana de Arco

Sor Marie de la Sagesse: «Santa Juana de Arco representa la verdadera femineidad frente a la dictadura del pensamiento único»

Pocos santos hay tan singulares como Juana de Arco. Campesina analfabeta, esta adolescente encabezó ejércitos y logró victorias que parecían imposibles. Traicionada y condenada a muerte fue un signo de contradicción. Hoy para la Iglesia es mártir, virgen y santa, además de un ejemplo para afrontar un mundo lleno de peligros y trampas. Los cristianos tienen en la “doncella de Orleans” una intercesora para vivir las virtudes que ella encarnó en grado heroico

Por Javier Lozano

Artículo publicado en la edición número 70 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

Santa Juana de Arco (1412-1431) no necesitó más que 19 años de vida para cumplir con la misión encomendada de lo Alto, un encargo que unía lo divino con lo terrenal. El arcángel San Miguel la instó, a través de lo que ella llamaba sus  “voces” , a liberar Francia. A estas apariciones se le unieron también las de santa Catalina y santa Margarita. Los ingleses dominaban una parte importante de Francia. Parecía imposible que el delfín Carlos y la nobleza escucharan a una mujer, casi una niña, campesina y analfabeta. Pero pronto acogieron la misión providencial que Juana encarnaba. Odiada por sus enemigos debido a sus grandes victorias, fue capturada por los ingleses, sufrió un proceso totalmente injusto y fue quemada en la hoguera por  “hereje”. Décadas después, Juana fue rehabilitada de esta condena tanto por el Papa Calixto III como por el rey de Francia, Carlos VII, hasta finalmente ser canonizada en 1920 en Roma.

Hermana Sagesse
Sor Marie de la Sagesse, SJM,
experta en Santa Juana de Arco

Un hecho muy desconocido es que durante unos instantes Juana llegó a ser reina de Francia, y en su única decisión soberana entregó oficialmente el reino a Jesucristo. Así lo explica a Misión la hermana sor Marie de la Sagesse SJM, religiosa argentina residente en Francia desde 2012, devota de la santa desde niña y autora del libro Santa Juana de Arco. Reina, Virgen, Mártir (Katejon, 2018).

¿Qué aporta santa Juana a la sociedad actual? 

Juana de Arco es la antítesis de los tiempos que corren. Podríamos decir, junto con Sócrates, que es como un molesto tábano que no nos deja acomodarnos tranquilos a este mundo globalizado y apátrida, que en Europa llega hasta negar sus raíces cristianas a fin de fabricar un nuevo tipo de hombre desarraigado, sin patria, ni familia, ni sexo… 

¿Y qué nos pide? 

La doncella nos exhorta a esperar contra toda esperanza y nos recuerda que existe una política divina por encima de los países. Nos guste o no, el Justo Juez ha dado a cada nación una misión particular para cumplir en la Historia e incluso está dispuesto a intervenir para encauzar su plan. Juana es no sólo la mensajera, sino también la realizadora del plan de la Providencia, tanto así que el padre Humbert Clérissac la llama el  “ángel de la política divina”.

¿Política divina? 

La vocación a la santidad de la Pucelle fue justamente su misión política, lo cual constituye un hecho único. Fue la única vez en 2000 años que Dios, por una intervención directa, salvó un poder. No hay santo alguno –y menos, santa– en toda la Historia de la Iglesia que deba ser honrada como salvadora de la patria por un inmediato mandato divino cumplido hasta la muerte. 

Distintas ideologías intentan hoy aprovecharse de ella.

Muchos quieren llevar el agua a su molino: desde minorías nacionalistas que la reducen a una figura patriótica, a las peores hordas que la enarbolan como vanguardia transgénero. El lobby LGTBI cree haber encontrado un icono a su medida: una mujer que se disfraza de varón para ir a la guerra y que termina en la hoguera quemada por la Iglesia como bruja y hereje… Y hasta con una mirada superficial podría alegarse de que la Iglesia  “se equivocó”  al canonizarla. Sin embargo, no es así. 

¿Cuál es la verdad? 

En realidad, ella es el modelo femenino por excelencia, la mujer fuerte y viril de la cual nos habla el libro de los Proverbios. De hecho, si se disfrazó de varón fue para poder conservar la joya más preciada que una mujer puede ofrecer a Dios: su virginidad. Y esto lo logró en grado heroico, hasta el punto de que también es considerada “mártir de la castidad”, como santa María Goretti. La “virgencita de Lorena” es una nueva aliada y poderosa defensora de la verdadera femineidad frente a la dictadura del pensamiento único. 

Tampoco se libra de la Leyenda Negra. 

En algunas películas y series se ha dicho que los soldados ingleses abusaron de ella y que habría abjurado de su misión divina. Esto es un disparate mayúsculo. Si bien los soldados intentaron sobrepasarse, Juana defendió valientemente su cuerpo haciendo mérito hasta el final. De hecho, la Iglesia la canonizó como “virgen” por vivir su castidad en grado heroico.

¿Y sobre la abjuración?  

Esta leyenda es más grave. Juana es presentada al final de sus días como una joven débil, que  “se quiebra” arrepintiéndose públicamente de su misión. Pasaron más de 500 años hasta que el coronel francés Boulanger demostró la inocencia absoluta de Juana y su constante indefectibilidad frente a las amenazas y torturas, probando con un rigor científico avasallador la falsedad de su abjuración. Ella jamás renegó ni se arrepintió de su misión. Por el contrario, fue fiel a sus voces y se mantuvo invicta hasta el final. 

¿Qué destacaría de santa Juana?  

Las impresionantes similitudes entre su martirio y el de Nuestro Señor, que hicieron exclamar a Péguy: “La pasión de Juana es una de las más perfectas imitaciones de la Pasión de Jesús”. También al hallazgo de su corazón incorrupto en las cenizas de la hoguera, prueba evidente de su inocencia…

Péguy dijo que “la pasión de Juana es una de las más perfectas imitaciones de la Pasión de Jesús”

¿Algo más? 

La triple donación del Reino, tan importante como poco conocida, donde reveló su misión sobrenatural: declarar a Jesucristo Rey de Francia, pues la liberación de Orleans y la coronación del rey estaban subordinadas a este insólito hecho. En la abadía de Saint Benoît-sur-Loire, Juana convocó a Carlos vii y a sus secretarios para formalizar un acto público solemne. Preguntó a Carlos si le podía donar su reino. Dubitativo, él respondió: “Juana, os doy mi reino”. Habiéndolo hecho atestar notarialmente, ella ordenó: “Escribid: ‘Juana dona el reino a Jesucristo’”. Y, enseguida, con voz grave, añadió: “Señores, en este momento es Jesucristo quien habla por mí, diciendo: ‘Yo, Señor eterno, doy Francia al rey Carlos’”.  

¿Por qué hizo esto? 

Para dar a la realeza de Cristo sobre Francia un contenido oficial, estatal y jurídico. Exigió todas las formalidades para que una donación fuera válida para la posteridad. Desde el momento en que Carlos lo consintió, Juana fue reina por unos instantes. Su único acto soberano fue poner la patria en manos de Nuestro Señor. De ahí que ella, cada vez que se refiriese a Carlos, lo llamara “lugarteniente”, ya que Cristo era el verdadero rey de Francia. ¿Acaso existe algo más sublime en los anales de la historia? 

Artículo publicado en la edición número 70 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

¿Te ha gustado este artículo?

Para que disfrutes de más historias como esta

ARTÍCULOS RELACIONADOS

ARTICULOS DE INTERÉS

ARTICULOS DE INTERÉS

ÚLTIMA EDICIÓN

SEPTIEMBRE, OCTUBRE y NOVIEMBRE 2023

SEPTIEMBRE, OCTUBRE y NOVIEMBRE 2023