Por Isabel Molina Estrada
“En nuestra cultura, en la que todos estamos llenos de nudos, la Providencia está acercando muchas almas a Dios a través de la Virgen Desatadora de Nudos”, relata el padre Luis Pablo Garza, LC, a Misión.
“Comenzamos este santuario hace nueve años, el 22 de marzo de 2016. En ese entonces en nuestra diócesis de Cancún-Chetumal, en Quintana-Roo, nadie la conocía, y hoy es la advocación más querida”, señala.

Esta devoción, que surgió en Alemania en el siglo XVII, tiene como telón de fondo lo que parecía una inevitable ruptura matrimonial. El padre Garza narra que Sophie Imhoff y Wolfgang Langenmantel, unos esposos de la ciudad de Augsburgo, llevaban varios años en crisis.
Preocupados por salvar su matrimonio pidieron ayuda a un sacerdote amigo, el padre Jakob Rem, que tenía fama de santidad. “Era un hombre de Dios”, puntualiza el padre Garza. Wolfgang visitó al presbítero en varias ocasiones, y en uno de estos encuentros le entregó su lazo matrimonial en el cual su esposa había hecho un nudo por cada discusión que habían tenido.
“La cinta blanca que es la que la Virgen lleva en sus manos es el lazo con el cual ataban las manos a los novios el día de su boda como símbolo de que a partir de ese momento iniciaban una nueva comunión de vida”, explica Garza.
Cuenta la historia que el padre Rem se puso a orar con el lazo en sus manos frente a una imagen de la Virgen de las Nieves, y en “solemne acto ritual”, elevó la cinta, que de repente tomó brillo y se alisó.
A partir de entonces el matrimonio se reconcilió. “Los esposos tuvieron hijos y nietos, y uno de los nietos, que se hizo sacerdote, mandó pintar el cuadro que se encuentra en St. Peter am Perlach, en una iglesia sencilla, que está a unos 40 minutos de Múnich. Fue allí donde el Papa Francisco, quien le tuvo mucha devoción, la conoció”, precisa el padre Garza.

¿Un santuario en la playa?
De esta bellísima historia, ocurrida hace tres siglos, damos el salto a un fenómeno actual, muy sorprendente: un sacerdote mexicano que acepta el reto de construir un santuario en un lugar caluroso y húmedo, al que acuden miles de turistas al año, y no precisamente por motivos religiosos.
Y por si fuera poco, consigue crear en menos de 10 años un santuario mundialmente reconocido, al que acuden miles de peregrinos cada año. Tan sólo en las pasadas Navidades recibieron casi 100.000 peregrinos, y en la Semana Santa de este año 48.000: “Este santuario es una explosión de fe y de fervor”, declara el sacerdote.
Lo cierto es que iniciar un santuario mariano no formaba parte, ni remotamente, de los planes del padre Garza, quien llegó a Cancún, según comenta, “por casualidad”. “Durante la temporada que pasé en Brasil hace 20 años, conocí esta advocación en un santuario en São Paulo dedicado a Nuestra Señora Desatadora de Nudos. Iba allí para confesar, y me di cuenta de que ocurrían muchos milagros, y de que muchas almas se acercaban a Dios“, , relata el padre Garza.
Y continúa: “Cuando regresé a México, vine a Cancún a ayudar a un sacerdote, y me pidieron que bendijera una casa. Esa misma noche le conté al obispo: ‘He ido a una zona donde hay muchas casas, pero no hay ninguna iglesia’. Y me contestó: ‘¿Por qué me dice que falta una iglesia? Hágala usted y dedíquesela a quien quiera’. Yo había traído de Brasil una imagen de María Desatadora de Nudos para un regalo, así que le dije: ‘Pues se la dedico a Ella’. Así empezó todo”, relata.



Frutos de conversión
Del propio santuario ha ido brotando el fervor a esta advocación en otros lugares: “Ya hay un santuario en Monterrey que es ‘hijo’ de este santuario, y que está dando muchos frutos. Otro más reciente en Querétaro, y otro en Guadalajara.
Y se han extendido grutas a Guatemala, El Salvador, Costa Rica, República Dominicana, Venezuela y Colombia. Muchas personas se llevan la imagen para hacer nuevos santuarios y grutas”.
De la misma manera que el padre Garza llegó a Cancún por casualidad, muchos turistas aterrizan en este lugar también por casualidad o, mejor, por designio de la Providencia. “La semana pasada me comentaba un amigo: ‘Padre, ¿usted se da cuenta de que muchos de los que llegan hasta aquí ni siquiera van a misa? Aquí llegan muchas personas que se han alejado de la fe o que están buscando a Dios, y en medio de la selva, la primera creación de Dios, se encuentran este paraíso”.
Él asegura, además, que el santuario le habla a los visitantes a través de la forma como está construido: “Podría ganar premios de arquitectura, porque no hay nada parecido a esto en el mundo”.
México es un país mariano por excelencia gracias a la Virgen de Guadalupe. Para honrarla en este santuario la guadalupana también tiene su capilla: “Un feligrés me decía: ‘Recibimos a muchos turistas que no podrán ir al Tepeyac; tenemos que hacer algo para que se la encuentren aquí”.
En cualquiera de sus advocaciones, María es Madre de todos allí donde vayan, y también aquí Ella habla con dulzura a cada hijo: “No se entristezca tu corazón… ¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”.

“ELLA TOMA NUESTROS NUDOS Y LOS VA AFLOJANDO”
El padre Luis Pablo Garza anima a contemplar el cuadro fijando la atención en las manos de la Virgen. “Tienen nuestros nudos, y los tienen muy cerca de su corazón”. Él asegura que cada vez que una persona llega al santuario y escribe en una cinta, está haciendo una oración: “Cada listón blanco es una súplica; es un acto de fe, esperanza y amor. El que lo escribe pone en manos de María sus problemas, sus nudos grandes o pequeños. Los nudos de su matrimonio, de su familia; sus problemas laborales…”. El padre Garza está convencido de que “muchos nudos existen sólo en nuestra cabeza porque nos complicamos la existencia, entonces yo los entrego a la Virgen, y Ella con ternura los toma en sus manos, y como buena Madre los va aflojando, para que yo pueda volver a ser feliz, o superar una prueba, o para que me reconcilie con alguien y perdone”. Y asegura que escribir una cinta ya sana un poco el propio corazón. Además, el peregrino recibe la certeza, confirmada por el padre Garza, de que la primera intención de todas las misas celebradas en este santuario es por los nudos que la gente va dejando allí, o los que les envían desde otras ciudades y países.



ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN A LA VIRGEN DESATADORA DE NUDOS
“Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre Mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan mi pobre corazón, guárdame y protégeme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que él pensó para mí. Amén”.
Artículo publicado en la edición número 76 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.




