Matrimonios grupo FORTA

FORTA: un taller para transformar tu matrimonio

Schoenstatt lanza los talleres matrimoniales FORTA

Por Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

Artículo publicado en la edición número 64 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

La Obra Familiar de Schoenstatt organiza el FORTA, un taller de fortalecimiento matrimonial que está cambiando la vida de muchos esposos. Y aunque lo que pasa en el FORTA se queda en el FORTA, Misión te desvela parte de sus secretos…

Un equipo de matrimonios y un sacerdote es todo lo que hace falta para redescubrir tu matrimonio. Esa es la experiencia del FORTA, un taller de fortalecimiento matrimonial que lleva 30 años funcionando en América y que aterriza en España de la mano de la Obra Familiar de Schoenstatt. 

Se trata de un taller, no de un retiro, “un fin de semana donde hay dinámicas y actividades, todo de un modo muy vivencial”, afirman Belén y Tano, quienes junto a otros matrimonios organizan el FORTA en España. “Buscamos la interacción en el matrimonio, para que se reencuentren entre sí, y ambos con Dios”, añade.

Este taller de fortalecimiento matrimonial nació en México en 1985 dentro de la dinámica de matrimonios de Schoenstatt, y de ahí  “voló”  a otros países de América, desde Chile a Estados Unidos. En 2015, un grupo de matrimonios españoles, entre los que se encontraban Belén y  Tano, viajaron a Costa Rica a vivirlo, con la idea de traerlo a España. 

“En el taller FORTA redescubres que sí se puede ser feliz en el matrimonio”

Desde entonces lo organizan una o dos veces al año para otros matrimonios. La siguiente edición será en Madrid del 23 al 25 de septiembre. Quien quiera ir, puede apuntarse por email desde su web. Y algo importante: hay posibilidad de recibir una beca “para que nadie se quede sin vivir esta experiencia” .

El meollo de la cuestión es: ¿en qué consiste el FORTA? Por las palabras de Belén, parece un regalo para el matrimonio del que es mejor no saber nada antes, porque merece la pena esperar a abrirlo cuando se participa. “¡No podemos contar prácticamente nada!”, dicen entre risas Belén y Tano. Y uno no puede dejar de pensar que si cada vez más matrimonios quieren hacerlo, será por algo. Lo que sí piden es que quien quiera hacerlo “venga con una actitud de apertura, abandono y confianza. Lo único que les pedimos a los matrimonios es que se dejen llevar”, dicen.

Sorpresas, no secretismo

Pero como las sorpresas no son sinónimos de secretismos, sí explican que, a través de distintas dinámicas de pareja, individuales y en grupo, durante dos días, el taller les lleva en un ritmo in crescendo en el que los esposos redescubren “que sí se puede ser feliz en el matrimonio”, así como la importancia de incluir a Dios y a la Virgen en la vida diaria.

“Les invitamos a construir a partir de lo que hay, no forzamos nada”, dice Belén. Eso sí, el FORTA no está dirigido a matrimonios en grave crisis, sino a aquellos con  “cierto recorrido vital en el que se ha dado alguna evolución” . Esto es clave, porque  “todos sabemos que el día a día va comiendo al matrimonio: hijos, crisis económica, pandemia, trabajo… nos hace aparcar lo importante y priorizar lo urgente”, señalan. Eso hace “que nos olvidemos de qué fue lo que nos enamoró” .

En este sentido, FORTA está muy enfocado a “desempolvar el cariño y el amor de los esposos” . Es como un “reencantamiento”  que les permite “mirarse a los ojos y repetir aquello que se decían cuando eran novios”.

Frutos elocuentes

Si antes del FORTA conviene no saber nada, los frutos posteriores son elocuentes. “Doy gracias a Dios por ser la mano que te acaricia en su nombre”, dijo un participante a su mujer nada más acabar el taller, encantados de haber vivido la experiencia.

Es una impresión que comparten Fernando y Carmen, que hicieron el taller hace un año. Con 16 de casados y tres hijos, era el momento ideal:  “Un amigo que lo había hecho nos invitó, diciendo que iba a ser un regalo para nosotros. Y lo fue”, aseguran. “No teníamos ni idea de a lo que íbamos. Somos católicos practicantes sin mayúsculas, y nos daba un poco de pereza, pero la realidad nos sobrepasó”, reconocen. Ahora afirman entre risas que “lo único malo es que no se puede repetir”. 

“FORTA sirve para descubrir algo que está ahí y no te habías dado cuenta”

En esos dos días aprendieron mucho sobre espiritualidad e intimidad matrimonial.  “No es algo introspectivo, ni te sientes forzado a nada. Es solo descubrir algo que está ahí, a tu alcance, y no te habías dado cuenta. El matrimonio no es solo gestionar, es una forma de vivir, con muchísimos elementos que no valoramos”, dicen.

Ellos salieron con la conciencia de tener una misión en la vida, “todo muy normal: vivir juntos, con los hijos, el día a día… pero de otra manera”. Ambos  “redescubrimos la inocencia de ver al otro por primera vez, de cuidarlo, porque es un regalo de Dios para ti”.

La experiencia es tan fuerte que los días siguientes “estás como en una nube” , pero poco a poco se afianza lo vivido  “y sales contándoselo a todo el mundo” . Y empezando por casa, porque “ahora rezamos en familia y los dos solos. ¡Es impresionante los frutos que da el FORTA!”. 


Carlos y Sonsoles, miembros del equipo que organiza el FORTA en España.

“Ya no nos dedicábamos tiempo el uno al otro”

La experiencia del FORTA es tan fuerte que ha llevado a otros matrimonios a involucrarse en la preparación de los talleres. Es el caso de Mer y Héctor, que hicieron su taller en 2018 al cumplir diez años casados, y que ahora están en el equipo que organiza esta experiencia que les cambió la vida. En su matrimonio “la rutina había hecho que habláramos de cosas logísticas como compañeros de piso, sin tiempo de calidad para nosotros. Estábamos metidos en el trabajo y en los hijos, pero sin dedicar tiempo suficiente el uno al otro”. El FORTA les sorprendió, sobre todo cuando encontraron matrimonios que llevaban 50 años casados: “Comprobamos cómo se querían”. Para ellos el taller fue “una manera de reenamorarnos, de reencontrar el primer amor”, dicen. Ese fin de semana se plantearon cuál iba a ser su apostolado juntos, más allá de sus hijos, y de ahí nació la idea de incorporarse al FORTA. “Es una experiencia más rica incluso que cuando la vives por primera vez”, afirman, conscientes de que “Dios te usa para llegar a ciertas personas, y eso es un privilegio. ¡Es brutal ver cómo cambian la cara en dos días!”. ¿Y es sostenible el FORTA tras la vuelta a casa? “Sin duda –responden–, te llena el depósito para mucho tiempo, y te da herramientas prácticas para tu día a día. Este taller está hecho para volver a enamorarte de tu marido, de tu mujer. ¿Hay algo más importante que eso?”.

Artículo publicado en la edición número 64 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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