¡Alerta!, que no te cuelen las «terapias» de moda

Técnicas como el mindfulness, las constelaciones familiares o el reiki siguen ganando adeptos, incluso entre los católicos, en la sociedad de la ansiedad y de la inmediatez. Pero, cuidado, detrás de ellas hay muchos aspectos que no te han contado y debes conocer.

Por Javier Lozano

Artículo publicado en la edición número 66 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

La ansiedad y el estrés se han convertido en dos de las grandes afecciones de Occidente en el siglo xxi. España está a la cabeza mundial del consumo de ansiolíticos y cada vez más personas buscan cualquier tipo de ayuda que mitigue sus problemas emocionales o les ayude a sobrellevar el vertiginoso ritmo del mundo moderno. Con esta situación, y ante la descristianización paulatina de la sociedad, la Nueva Era ha encontrado un terreno fértil donde introducir sus supuestas soluciones a estos males. Así se explica el auge de prácticas orientales o influenciadas por ellas como el mindfulness, las constelaciones familiares e incluso el reiki en hospitales, colegios y hasta en algunas instituciones religiosas. 

¿Traumas traspasados?

Las constelaciones familiares, una técnica derivada de la Nueva Era, es una de estas terapias en auge que ha encontrado respaldo en Occidente entre no pocos psicólogos. Ruth de Jesús Gómez, profesora de Psicología en la Universidad Francisco de Vitoria, alerta a Misión de que no se trata de una teoría científica, sino de unas creencias sin base empírica.  “Las constelaciones parten de la premisa de que existe un  ‘alma colectiva’  en la que estarían tanto los vivos como los muertos”, y se basa en el principio de que el trauma personal puede haber sido  “heredado de los ancestros”, es decir, que se podrían traspasar traumas de familiares fallecidos que ni siquiera se conocieron, de generación en generación, y  “de ahí la necesidad de contactar con ellos”, explica.

El pedagogo y psicoterapeuta Bert Hellinger fue el creador de esta propuesta terapéutica con el fin de aliviar traumas infantiles, estrés postraumático y otros problemas emocionales. Ruth de Jesús explica que en la sesión participan varias personas y una de ellas asume el  “rol”  del ancestro, pero no solo desempeña un papel, sino que busca que el alma de dicho ancestro se manifieste a través de él y podría llegar a verbalizar cosas  “inspiradas”  por el fallecido que quien acude a la sesión podría no conocer de antemano.

Para Ruth de Jesús las constelaciones familiares es una práctica  “muy sugestionable”  desde el punto de vista psicológico. El principal error que ella encuentra en esta pseudoterapia es que  “da una explicación inadecuada de los problemas al poner a la persona como un sujeto pasivo y no trabajar su parte consciente para entender qué le pasa de verdad”.  Además, incide en que en una propuesta psicológica rigurosa los problemas se pueden explicar desde la situación concreta de la persona –los sistemas de los que forma parte– y se debe trabajar en ellos para lograr sanarlos. Es decir, hay que ir a la realidad de cada persona –aquí y ahora– para resolver sus traumas, todo lo contrario de lo que propone esta pseudoterapia.

El “yo” hecho terapia

El mindfulness, muy utilizado hoy por psicólogos y profesionales de la salud, y ampliamente publicitado incluso por personajes famosos, es originalmente una técnica budista milenaria que fue introducida en occidente hace 40 años por el profesor y biólogo molecular estadounidense Jon Kabat-Zinn. La palabra mindfulness se ha traducido a nuestra lengua como “atención plena”  o  “plena conciencia”  pues según el propio Kabat-Zinnse trata de aprender a  “prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”  con el pretexto  de  lidiar con situaciones de ansiedad o estrés, por ejemplo. 

Ruth de Jesús advierte que, aunque en un comienzo la técnica podría ayudar en la gestión de estas situaciones de alta tensión emocional, es una técnica  “insuficiente”  porque no va a la  raíz del problema, sino que se queda en un mero recurso.

«El mindfulness tiene un punto relativista y es autorreferencial»

Ruth de Jesús

Por otra parte, la experta asegura que el mindfulness tiene un marco antropológico oriental centrado en el yo, muy diferente del cristiano, abierto siempre al otro. Y este elemento es fundamental a la hora de plantearse realizar esta técnica. Además, “el -mindfulness tiene un punto relativista de fondo y es autorreferencial”. Así, se corre el riesgo de quedarse centrado en la búsqueda del propio bienestar sin encontrar el sentido que tiene la vida en la apertura a los demás.

Las mentiras del reiki

Juan Sánchez fue maestro de reiki y en 13 años llegó a iniciar a 1.500 personas, hasta que se dio cuenta del oscuro mal que representaba. Esta es una técnica oriental que implica una “canalización de energía”  que permitiría mediante la imposición de manos curar dolencias físicas, pero también lograr la “armonía”  y el  “crecimiento personal”.

En declaraciones a Misión, confiesa que al principio quedó fascinado por los “efectos benéficos” del reiki, hasta el punto de que no vio lo que había detrás. “Constaté que las terapias eran más efectivas cuando practicaba reiki. Este es el truco que utiliza el demonio: es capaz de hacer curaciones aparentes para atraparte en sus redes, pero más tarde te pasa factura”, explica.

Estas  “curaciones aparentes”  que iba logrando hicieron creer a Juan que él era capaz de sanar a otros mediante esta energía. Él mismo se definía como católico y participaba activamente en su parroquia. Sin embargo, vivía un vacío enorme:  “Trataba de llenarme con otras técnicas, con cosas que hacían el vacío aún más grande, y lo que inicialmente había sanado volvía con muchísima crudeza”. Pero hubo un suceso que le hizo ver la realidad en la que se encontraba:  “Estaba haciendo una sesión con una señora que solo quería que le hiciera reiki. Aquella persona se transfiguró, le empezaron a dar espasmos bestiales. Su cara se transformó. Si habéis visto la película de El Exorcista, pues la cara que vi en la habitación de mi casa en esa señora era peor. Dos minutos después la mujer no se acordaba de aquel episodio”.

Continuó practicando reiki durante un tiempo más, pero tras los avisos de su familia, de su párroco y de un diácono permanente, al final fue abriendo los ojos y en un retiro espiritual su vida dio un vuelco total.  “Aquel día encontré la verdadera paz y mi vida recuperó el sentido”, confiesa. 

Por qué un cristiano no debería practicarlas

Javier Luzón, sacerdote que ha ejercido durante años el “ministerio exorcístico” en las diócesis de Córdoba y Madrid, asegura que “la Nueva Era es incompatible con el cristianismo y es el mejor camino para perder la fe”. Explica a Misión que, en un buen número de los aproximadamente 15.000 casos que ha atendido, el reiki, el mindfulness, las constelaciones familiares y otras prácticas orientales estaban en el origen de los graves problemas de las personas que llegaron a él. “Muchos están cayendo por ignorancia, abriendo puertas que les están destruyendo”, avisa.

Constelaciones familiares: Los católicos proclaman en el Credo su adhesión a la comunión de los santos. Y una de las obras de misericordia es rezar por los difuntos. A su vez, los santos interceden por nosotros y los creyentes pueden encomendarse a su ayuda. Como exorcista, Luzón asegura haber visto “frecuentísimamente” cómo los santos ahuyentan a los demonios. Sin embargo, en las constelaciones familiares se acude a los demonios para conseguir estas correlaciones entre una persona y sus antepasados. “Esto no funciona sin la invocación al menos implícita a los diablos, y es algo que tiene consecuencias nefastas. He visto muchos casos de personas completamente afectadas tras haber ‘constelado’”, asegura.

Mindfulness: El mindfulness busca la atención plena y mediante ella se intenta lograr un bienestar emocional. “Es peligroso porque cuando se renuncia a la mochila de los sentimientos (positivos y negativos) se autoriza implícitamente a otras entidades a que adquieran control sobre esa persona”, asegura. Recuerda especialmente el caso de una joven escritora británica a la que ayudó. Se había llegado a quedar muda debido a esta práctica. “Al empezar el mindfulness tuvo un subidón porque cuando uno se quita esta mochila siente alivio. Pero me dijo que a la vez se le secó el corazón. Al renunciar a todos los sentimientos ya no sentía nada, ni alegría ni tristeza”, comenta el padre Luzón. Por el contrario, el pensamiento cristiano incide en que es al pecado a lo que se debe renunciar, a la vez que se debe afirmar todo lo bueno que hay en uno.  El mindfulness es además una filosofía pelagiana, pues defiende que la salvación pasa por las propias fuerzas. “Los cristianos no nos miramos al ombligo, tenemos un Dios cercano con el que podemos hablar”, recuerda.

Reiki: En el reiki se da una teosofía contraria a la fe cristiana y detrás de las supuestas “energías” a la que invocan los maestros para sus supuestas sanaciones se encuentran los diablos. “Me he encontrado gran cantidad de personas con afecciones diabólicas que procedían de haber recibido reiki y que estaban aterrorizadas”, relata. En algunos hospitales públicos en los que estaba presente, el reiki fue prohibido porque “los trastornos de los pacientes, lejos de mejorar, empezaron a manifestar todo tipo de elementos negativos”. Ser cristiano y practicar reiki es “incompatible”, insiste Luzón, porque “no se puede servir a dos señores”, pues los que lo hacen caen en la gran “incongruencia de decir que siguen a Dios mientras están adorando a los ídolos”.

Artículo publicado en la edición número 66 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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