Equipo-rescatadores frente a la clínica Dator

Voluntarios provida: “Vamos a defender la vida aunque nos metan en la cárcel”

El Gobierno ha afirmado que contempla llevar a prisión a quienes ofrezcan ayudas a las mujeres que van a abortar, por “acoso” y “hostigamiento”. Un “acoso” que, observado en directo, resulta, como mínimo, particular: no hay escraches, ni quema de contenedores, ni gritos, ni empujones. Solo sonrisas, empatía y ayuda eficaz.
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Por José Antonio Méndez / FotografíaIsabel Permuy 

Artículo publicado en la edición número 61 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

Sábado, 26 de junio, 10 de la mañana. Puerta del centro abortista Dator, en Madrid. Nos hemos citado con cuatro voluntarios provida de primera línea: esos que ofrecen una última y providencial ayuda a las mujeres embarazadas que acuden a abortar. Esos a los que el Gobierno ha llamado “acosadores” y a quienes ha amenazado con una reforma del Código Penal que prevé para ellos penas de prisión de tres meses a un año, o trabajos sociales obligatorios de hasta 80 días.
Al llegar, la realidad se nos impone: además de las personas con quienes habíamos quedado, otros diez voluntarios de distintas edades a los que nadie había avisado están ofreciendo su ayuda a las mujeres. Y en la esquina opuesta al abortorio, la Ambulancia Vida: una furgoneta medicalizada, donde profesionales sanitarios les ofrecen ecografías y asistencia gratuita.

El contraste lo ponen tres coches de Policía Nacional aparcados frente al centro abortista, cuyos agentes mantienen una actitud tranquila pero disuasoria. No pasan más de 15 minutos cuando abandonan el lugar, convencidos de que ese grupo no supone, ni de lejos, un peligro de orden público.

“Ya ves lo peligrosos que somos”, bromea con Misión el doctor Jesús Poveda, médico y creador de la Escuela de Rescatadores de Madrid. Y añade: “Lo peligroso se hace dentro de estos centros, no fuera. Eso de la cárcel es la bravata de un chulo de barrio que te quiere amedrentar, pero algo así es impensable en un país democrático. Y desde luego, quienes defendemos la vida no vamos a dejar de hacerlo jamás. Puede haber una acción policial y persecutoria, pero no vamos a dejar de ayudar a las mujeres que lo necesitan, ni a dejar de salvar vidas. Y si nos encarcelan por salvar vidas… pues que nos encarcelen. Algunos ya hemos estado en el calabozo”. Y en esto no bromea, porque cada 28 de diciembre, Poveda realiza una efectista reivindicación para denunciar el crimen del aborto, con una sentada frente a este mismo abortorio que concluye cuando la Policía se lo lleva esposado.

A nuestra espalda, el presidente de la Fundación Madrina, Conrado Jiménez, junto a dos rescatadoras, habla sosegadamente con una mujer para ofrecerle la ayuda que necesita para seguir adelante con su embarazo.

Durante la pandemia, “con todos los servicios sociales cerrados por la COVID, en Madrina entregamos 15.000 canastillas a recién nacidos e hicimos más de 2.000 ecografías a mujeres que iban a abortar. Después de darles las ayudas que necesitaban y el Estado les negaba, solo dos abortaron. Salvamos a 1.998 niños”, explica. Y concluye: “Nos hemos jugado la muerte en los meses más duros de la pandemia para acoger, acompañar y ayudar a las mujeres. ¿Y creen que vamos a parar porque nos amenacen con la cárcel?”.

“Rezamos pacíficamente”
Noemí
. 28 años, doctoranda en Educación.40días por la vida
“Soy de Ecuador y en mi país aún valoramos la vida. Por eso me impactó tanto la cantidad de abortos que hay en España, y en 2019 me comprometí a rezar para acabar con esta realidad terrible. En 40Días por la Vida rezamos pacíficamente y en silencio, con un cartel que pone “Rezamos por ti y por tu bebé”. La gran mayoría somos jóvenes, estudiantes que acudimos entre clase y clase… Sabemos que la oración no se desperdicia y que sus frutos llegan, los veamos o no. Nunca presionamos a las mujeres. Al contrario, muchas se acercan a darnos las gracias por nuestra oración, incluso tras haber abortado. Y al menos dos chicas decidieron no entrar después de vernos y a una estuvimos ayudándole con pañales, leche, etc.”

“Una de las mayores injusticias es el aborto por discapacidad”
Ana y Saskia
. 28 y 23 años, profesoras de primaria y EDUCACIÓN Especial
“Hemos venido a hacer rescates un par de veces y seguiremos haciéndolo. Ahora que hay tanto movimiento a favor de los animales, ¿en qué momento el latido de un corazón humano no significa vida? Además, una de las mayores injusticias son los abortos por discapacidad. Yo (Saskia) soy profe de educación especial, y sé que la situación de los niños con discapacidad es dura, pero la felicidad que tienen y que dan a sus familias es increíble”.

Alfonso

“Ayudamos porque nos importa cada mujer y su bebé”
Alfonso
. 71 años, jubilado
“Desde 2015, he venido unos 150 sábados y he sido testigo de 20 rescates, como mínimo. De hecho, soy padrino de Belén, una niña maravillosa cuya madre decidió no abortar. Aunque solo por un caso ya habría sido suficiente. Cualquiera puede observar que nos acercamos a cada mujer con suma delicadeza, educación y amabilidad. Las escuchamos y les damos toda la información sobre las asociaciones que pueden ayudarlas según cada caso. Yo colaboro en el Banco de Alimentos, en Fundación Madrina, he acompañado a mujeres al médico… porque nos importan de verdad cada mujer y su bebé”.

Dra-Ondina-Velez

“El aborto es clasista”
Dra. Ondina Vélez
. médico en la ambulancia vida
“En la Ambulancia Vida nos turnamos cuatro médicos voluntarios. Estamos hasta arriba, pero cada vida que se rescata merecía que estuviéramos aquí. Los últimos que atendimos eran una pareja de inmigrantes con muy pocos recursos, a los que les habían mandado abortar tras detectarle al bebé una malformación abdominal… ¡que se podía operar! Al padre, al ver la ecografía que les hicimos, se le saltaban las lágrimas. El aborto es increíblemente clasista, porque muchos médicos y los servicios sociales presionan muchísimo más a las personas con bajos recursos y escaso nivel formativo”.

“El Estado facilita el aborto. Nosotros, la vida”
Dr. Jesús Poveda
. creador de la Escuela de Rescatadores
“Tras 35 años de leyes abortistas, vemos el resultado de los movimientos provida: crece el número de voluntarios, se ha consolidado una red asistencial que ayuda a decenas de miles de casos al año, y cada vez hay más jóvenes provida. Pero esto es una pelea del bien contra el mal, de la verdad contra la mentira, y ahora, como la ciencia es inequívoca al confirmar la vida humana fetal, los abortistas solo pueden tapar los ojos a las mujeres y estigmatizar a quienes las ayudamos. Si preguntas a una mujer qué necesita para no abortar, te das cuenta de que son cosas que debe ofrecerles el Estado, pero solo les facilita la muerte. Nosotros, la vida”.

“Esto es de justicia”
Conrado Jiménez
. Presidente de la Fundación Madrina
“Los niños abortados y sus madres son víctimas del Estado. Sufren violencia administrativa, que las desampara, y violencia obstétrica, que solo les da la alternativa de abortar. La mayoría de las mujeres no tiene apoyo de su pareja y en el 90 % de los casos temen perder el trabajo por seguir adelante con el embarazo. A miles de mujeres, los Servicios Sociales les hacen sentir fatal por quedarse embarazadas, les dicen que ese hijo va a ser fuente de problemas, e incluso les dicen que si tienen ese hijo, su situación empeorará y les quitarán la custodia de sus otros hijos. Nosotros solo hacemos justicia social. Y la experiencia muestra que cuando logran desprenderse de la presión, la inmensa mayoría opta por la vida”.

Artículo publicado en la edición número 61 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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