Por Isabel Molina
Se cuenta que un día de 1651, el cacique Coromoto, su mujer y sus hijos atravesaban el río Guana-guanare, en el occidente de Venezuela, cuando de repente se les apareció una mujer muy bella con un Niño radiante y sonriente en brazos. “Coromoto, cuyo nombre significa ‘el que detiene la tormenta’, se acercó a la bella Señora, quien le pidió: ‘Vayan a casa de los blancos, pídanles que les enseñen y que les echen agua en la cabeza para poder ir al Cielo’. ‘Con gusto, bella Señora’, contestó él. Sin embargo, aunque todos sus compañeros de tribu se bautizaron el 8 de septiembre de 1652, el cacique se negó a bautizarse”. Quien relata esta historia para Misión es la profesora María García de Fleury, miembro desde 2017 del equipo investigador de la reliquia de la Virgen de Coromoto que depende de la Conferencia Episcopal de Venezuela y de la Diócesis de Guanare, lugar de las apariciones.
Pero la historia no termina aquí. García de Fleury explica que hubo una segunda aparición en la que la Virgen se quedó con el pueblo venezolano en forma de una pequeña reliquia: “El cacique estaba recostado cuando se le apareció de nuevo la bella Señora, y al ver que Ella se adentraba en su bohío, intentó matarla. En ese momento, la Señora desapareció dejándole en la palma de la mano una imagen del tamaño de una huella dactilar (imagen de esta página) que se veía viva”. Pero todavía hay más: el sobrino del cacique, que presenció la escena, puso la imagen a salvo. Y menos mal, porque al día siguiente Coromoto quemó la choza y se fue a la selva, donde lo mordió una culebra mapanare. “Al verse mortalmente herido se acordó de lo que le había pedido la Señora: ‘Échate agua en la cabeza para poder ir al Cielo’…”. Se cuenta que en ese momento la Señora le tendió la mano y lo asistió. Desde entonces, afirma García de Fleury, “Ella se convirtió en el refugio de paz del indómito cacique”.
El relato parece una llamativa leyenda, sin embargo, García de Fleury asegura que no sólo está bien documentado, sino que la imagen se ha convertido en un signo profético para el pueblo venezolano que hoy se encuentra en la diáspora por el mundo. Han sido los propios venezolanos quienes han ido dando a conocer esta advocación que, al igual que para el cacique, es su remanso de paz, especialmente en estos tiempos de prueba.
En 1944 el Papa Pío XII declaró a la Virgen de Coromoto Patrona de Venezuela. La profesora García de Fleury, quien además preside el Apostolado Mundial de la Virgen de Coromoto, desgrana para Misión siete datos que hacen única esta advocación.
1. La Virgen viene a mostrar la importancia de la familia.
“No conozco otra aparición en que la Virgen se presente a una familia completa: papá, mamá e hijos. Ella viene a restituir el concepto de familia”, explica la investigadora, quien además apunta que “hoy quieren destrozar a la familia, y lo hacen porque para dominar a las personas lo más sencillo es destruir sus familias”. Esto es también lo que ha ocurrido en Venezuela: “A los venezolanos lo que más nos duele es ver a nuestras familias divididas en distintas latitudes. Pero la unión familiar salvará a Venezuela”.
2. Pide el bautismo para poder ir al Cielo.
La “bella Señora”, como la llamó el cacique, se presenta con el Niño en brazos y, de forma suave, pero clara, indica qué hacer para ir al Cielo: “Échense agua en la cabeza”, les dice. “Es una invitación al bautismo, a la conversión, a un cambio de vida”, testifica García de Fleury. “Aunque ellos estaban en el río, Coromoto, que era inteligente, capta que la Señora no les está pidiendo que ellos mismos se echen agua… Existe una forma de echarse agua que él no conoce, y se queda contento porque entiende que la Señora quiere algo bueno para él: llevarlo al lugar de la felicidad eterna, al Cielo”.

3. Se pintó a sí misma y “está viva”.
Esta imagen, que se habría pintado a sí misma, al igual que la Virgen de Guadalupe, está “impresa” en un material totalmente desconocido: “No es papel, no es cartón… No sabemos lo que es” , declara García de Fleury. “Con los estudios que estamos haciendo vemos que la imagen está viva porque cambia a lo largo del tiempo. Cuando el Papa la nombró patrona de Venezuela, el presidente de Venezuela pidió a los obispos que la sacaran para que la gente la viera. Los obispos dudaron si debían exponer la reliquia, entonces acudieron a Ella para preguntarle: “Danos un indicio de que te podemos sacar. Y, frente a sus ojos, el manto que era rojo se cambió a azul. Y el vestido que era blanco, se puso rojo”.
4. Es una Virgen con nombre masculino.
La Virgen de Coromoto asumió el nombre del cacique para indicar que es Ella la que “detiene la tormenta”. La profesora García de Fleury recomienda pedirle que detenga también “la tormenta de mi familia, de mi país, de mi comunidad… Ella puede detener cualquier tipo de tormenta o angustia que nos aflige”.
5. Habla a la vez para indígenas y españoles.
La imagen tiene un mensaje para ambos pueblos. “El lado derecho de su cuerpo es indígena, y la otra mitad es europea. En el lado europeo lleva un abrigo, y en el indígena no lleva abrigo aparente. Sin embargo, la investigación ha demostrado que lleva piel de puma, el felino más fiero de Latinoamérica, cuya piel sólo podían vestir los jefes de la tribu”, indica García de Fleury. La investigadora añade que de esta manera, “Ella está anunciando que es reina y que está por encima del cacique. Y así lo entendió él”.
6. Aparece coronada.
Además, García de Fleury sostiene que esta aparición “es única” en el sentido de que se aparece ya coronada. “Otras imágenes han sido coronadas luego por Papas u obispos, pero esta venía coronada desde el Cielo, y con el Niño Jesús también coronado”, explica la investigadora.
7. Celebra su cumpleaños “en familia”.
García de Fleury sostiene que es también la única aparición que acontece un 8 de septiembre, día en que la Iglesia celebra el cumpleaños de la Virgen. “Todos celebramos nuestro cumpleaños en familia. Pues ese día, en 1652, Ella se quedó en la mano del cacique como diciendo que quería celebrar su cumpleaños con nosotros. Cuando lo pienso, lo único que me sale es una gran sonrisa”.
LA DEVOCIÓN CRECE
Para promover esta advocación, el Apostolado Mundial de la Virgen de Coromoto dicta talleres que capacitan a los participantes para convertirse en “mensajeros coromotanos”: “Si aprueban, pueden ir a las parroquias como apóstoles autorizados”, explica García de Fleury. Además, la encargada de este apostolado apunta que organiza peregrinaciones, rosarios perpetuos, viacrucis a diario y cursos para profundizar en la fe. “Y hacemos la entronización del retablo de la Virgen de Coromoto en parroquias, escuelas, hospitales, oficinas y en las propias familias”, apunta.
Más información: www.virgendecoromoto.com
Artículo publicado en la edición número 77 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.





