Por Javier Lozano
Artículo publicado en la edición número 70 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.
1. La inocencia es un don
Con el bautismo nuestra inocencia queda restaurada, pero este don hay que protegerlo y custodiarlo. El gran logro de aquellos que quieren destruirla es hacernos pensar que la inocencia es sólo para niños, y no es así. Todos estamos llamados a guardarla. La inocencia no es ingenuidad ni pusilanimidad. Es un estado heroico.
2. Eres el custodio de tus hijos
Los padres son la primera línea de defensa de la inocencia de sus hijos. Tienen el deber de custodiarla, y para ello tendrán que luchar con firmeza y valentía contra todo aquello que busque arrebatar este tesoro a sus hijos.
3. Recupera el valor del asombro
Donde el mundo ve puertas cerradas, el asombro abre ventanas. Eliminar el asombro en los niños perjudica seriamente su maduración. Es preciso potenciar de nuevo esta capacidad, tanto en ellos como en los adultos, para ver lo ordinario como algo extraordinario; con esa mirada cargada de ilusión y esperanza.
4. Toma medidas prácticas
Proteger la inocencia de los niños pasa en muchas ocasiones por cuidar detalles importantes y modificar rutinas. No les rías comportamientos adultos, ten cuidado con su acceso a la tecnología, restringe la tablet y asegúrate de que jueguen más contigo, no les expongas a contenidos feos o violentos… ¡Que son niños!
5. Analiza lo que se consume en tu familia
Antes de ver o acceder a una película, una serie o una canción, ten en cuenta que detrás hay una antropología, una cosmología y una teología, es decir, encierra una visión del hombre, del mundo y de Dios (el cual en muchos casos ha sido hoy “eliminado”). Los contenidos no son neutros y tienen gran capacidad de influencia en niños y jóvenes.
6. Descubre la infancia espiritual
Es la vía más directa hacia la inocencia más pura. Santa Teresita de Lisieux nos ha dejado esta espiritualidad tan sencilla como profunda. El camino es claro: ser como niños, tal y como dice Jesús en el Evangelio. Y esto pasa por abandonarse y fiarse de Él como un hijo pequeño con sus padres, que se sabe cuidado y protegido. Porque “de los que son como nilños es el Reino de los Cielos”.
7. No tires la toalla
No te desanimes ni pienses que es imposible. La inocencia se puede preservar y, cuando se ha perdido, se puede restaurar, aunque hacerlo pueda ser un proceso largo y doloroso. Lo primero es abandonar todo aquello que haya permitido perderla y buscar acompañamiento y modelos virtuosos que atraigan y llamen a cambiar de vida. En los jóvenes es fundamental hablar mucho con ellos, escucharles, darles cariño y ayudarles a encontrar sentido a su vida y un gran ideal. Y lo fundamental: ayúdales para que tengan mucha vida sacramental. La inocencia es fruto de la gracia.
NOS HAN ASESORADO
◼ Padre Patxi Bronchalo, sacerdote de la Diócesis de Getafe y autor, entre otros libros, de Cuando el sexo te atrapa (Nueva Eva, 2020).
◼ Elena Calleja, psicóloga clínica y especialista en salud emocional.
◼ María Calvo, jurista, profesora de la Universidad Carlos III y autora, entre otros muchos libros, de La mujer femenina (Rialp, 2022) y Paternidad robada (Almuzara, 2021).
◼ Diana Jiménez, psicóloga y psicoterapeuta. Autora de libros como Infancia en positivo (Toromítico, 2021) o Mamá, ¿por qué me porto mal? (Penguin Kids, 2023).
◼ Álvaro Roca Palop, profesor de Religión. Es licenciado en Teología en la Universidad Eclesiástica de San Dámaso, Máster en Filosofía en la Universidad Católica de Ávila y doctor en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid,
Artículo publicado en la edición número 70 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.





