Por Rubén Risco
Los Ángeles, 30 de marzo de 1987. La actriz Bette Midler fue la encargada de entregar el Óscar a la mejor banda sonora, abrió el sobre y ante la estupefacción general leyó: Herbie Hancock, por Round Midnight. El público comenzó a abuchear y la gran favorita, La Misión, se quedó sin la estatuilla en una de las decisiones más controvertidas de la historia del premio. El compositor Ennio Morricone abandonó la sala decepcionado por la injusticia de la decisión dado que gran parte de la música de Hancock no cumplía con las bases del concurso.
Morricone recibió el proyecto cuando estaba pensando en retirarse del cine y el director Roland Joffé lo llamó para mostrarle las escenas finales de La Misión. Durante el pase Ennio se hundió en el asiento, lloró durante media hora, y finalmente dijo: “Es perfecta, no necesita música”, impresionado por el sacrificio final de los jesuitas que mueren con los indios. Sin embargo, de pronto apareció un día con un tema mítico: Gabriel’s Oboe, que hoy es parte de la cultura popular. Más adelante, escribió otro tema con ritmo étnico y un motete según las normas del Concilio Vaticano ii. Entrelazando estos tres temas disímiles construyó una banda sonora prodigiosa con gran presencia de música sacra: Ave María guaraní, Te Deum guaraní, Miserere, y otras piezas inolvidables. Ennio contó más adelante que la compuso como si no la controlara, lo que no le había pasado nunca. Esto apunta a una inspiración divina, propia de un hombre que siempre empezaba su jornada con una hora de oración ante el Cristo que tenía en su casa, y cuya música siempre estuvo impregnada de lo trascendente, como reconocía el productor David Puttnam: “Incluso si no crees en Dios, escuchas la música de Ennio y piensas que debe haber algo”.
Una fe y un amor sincero
Tardíamente le fue concedido un Óscar honorífico en 2007, y otro a la mejor BSO en 2016. La dedicatoria del primero fue “a mi amada María, que me ama muchísimo, y lleva tantos años a mi lado, y yo la amo de la misma manera”.
La fe siempre sostuvo el amor en su familia, desde el rosario que rezaba todas las noches con sus padres y hermanos, hasta el larguísimo matrimonio que compartió con su esposa. Esto lo percibió la cantante portuguesa Dulce Pontes: “Ennio tiene algo muy espiritual, te despierta el alma”.

El arte que acerca a Dios
Para cerrar el círculo, Morricone introdujo temas de La Misión en el “finale” de su Misa del Papa Francisco (2015), encargada para celebrar el bicentenario de la restauración de la Compañía de Jesús, en contrapunto a la trama de la película que trataba de los hechos de su disolución. En una entrevista del mismo año expresaba su motivación: “La música es el único arte real que se acerca verdaderamente al Padre eterno y a la eternidad”.





