Por Alicia Gómez-Monedero
“Tenía la intuición de que debía de existir otra manera de vivir que no fuera con un estrés constante y la frustración de no llegar a todo”. Así fue como Lucía Martínez Alcalde se embarcó en la aventura de escribir un libro que habla precisamente de esto: no llegar a todo y hacerlo con arte.
“Me daba cuenta de que este era un tema recurrente en conversaciones con amigos. Independientemente de sus circunstancias, siempre existía una frustración por querer hacer más o hacer cosas más grandes y no llegar”, cuenta la autora de El arte de no llegar a todo (Eunsa, 2025). Porque es cierto que en nosotros hay un deseo de infinito que nos puede llevar a pensar que lo que hacemos no es suficiente, pero es un deseo que sólo Dios puede colmar: “Se puede vivir sin renunciar a los sueños y sin caer en la angustia”, explica Lucía a Misión.
No por ser más productivos
A la hora de dar respuesta a nuestras inquietudes o grandes sueños, Martínez Alcalde recomienda preguntarse: “¿Por qué estoy haciendo esto? ¿A quién estoy amando con esta tarea? Tu vida vale no por el éxito que tengas, sino por el amor que le pones a lo que haces y para quién lo haces”. A la hora de embarcarnos en un proyecto o renunciar a algo, conviene tener claro dónde podemos amar más y mejor. Y esto no es siempre necesariamente allí donde podemos ser más productivos, o donde se ve y se valora más nuestro trabajo.
En muchas ocasiones hacemos cosas que nadie ve, tal y como pasa con la maternidad, “que para mí es una superescuela”, cuenta la autora, para explicar que algo tan “poco productivo”, a priori, como tener a tu bebé en brazos o leer cuentos a los hijos, en realidad “tiene una fecundidad infinita”.
Vivir el presente
Sin embargo, cada vez se habla más de la carga mental que soportamos mientras estamos haciendo estas tareas ocultas. Se dice que es una carga invisible que nos deja agotados mentalmente. Y si bien las recomendaciones de los profesionales de la salud para aliviar esa carga indican que debemos llevar hábitos de vida saludables, organizar la agenda e incluso rezar, Martínez reclama ser realistas. “No por tener todo apuntado en la agenda vamos a llegar a ello. Organización sí, pero flexibilidad también”, cuenta la escritora.
Si vemos que hay algo en el día a lo que no vamos a llegar, no pasa nada por dejarlo para la jornada siguiente. Para esto es fundamental “vivir el momento presente y saber que hay alguien que me está cuidando y está también pendiente de mis tareas por hacer y de los míos. No tengo que llevarlo yo todo, porque es Dios quien me cuida”, reflexiona Martínez Alcalde haciendo alusión al autor de La libertad interior, Jacques Philippe.
Los pequeños momentos
Pero lo cierto es que prácticamente a diario luchamos contra el tiempo que se nos va entre las manos y no nos permite desarrollar algunas de las tareas que queremos o que nos inquietan en el corazón. Para remediarlo, Martínez Alcalde recomienda “aprovechar los pequeños momentos, como esos 10 minutos en los que se termina de hacer la cena para, por ejemplo, leer o tomar algunas notas sobre ese proyecto que tenemos en la cabeza”, explica.
Esperar al momento ideal para todo aquello posiblemente nunca llegue, pero aprovechar pequeños momentos y mirar menos el móvil (un gran ladrón de tiempo) son algunos consejos que a Martínez Alcalde le han dado fruto en su vida. “En el último año he leído mucho gracias a esos pequeños momentos y aquí entra la pregunta ¿en qué quieres invertir tu tiempo? Muchos pequeños momentos suman algo grande”, cuenta.

Cada uno debe hacer un ejercicio para elegir qué atender y qué no, o hacer una distinción entre los sueños grandes y los más “pequeños”. “No por despreciar los pequeños, que también pueden ser importantes, sino por dar prioridad a preguntas de fondo: ¿Cómo quiero vivir mi vida? ¿Cuál es la huella que quiero dejar? ¿Cómo estoy ejerciendo mi maternidad? ¿Cómo estoy siendo esposa? ¿Cómo estoy siendo profesional? Anhelos que se concretarán en cosas pequeñas que vas emprendiendo porque no vivimos en abstracto” , explica.
Con la respuesta a estas preguntas, Martínez Alcalde sugiere que podemos decidir si brillar o arder, porque “brillar implica iluminar y eso está bien, pero arder implica pasar la llama, al igual que se ilumina una iglesia en la noche de Pascua, cuando todas las velas se van encendiendo, pasando la llama de una a otra”, cuenta la escritora. De manera que ese proyecto que tenemos entre manos, concretado en algo realista y acorde con nuestra vida, pueda crecer y pasar su llama para llegar a ser algo grande.
Un arte que se aprende
“La virtud se adquiere realizando los mismos actos para los cuales la virtud nos habilita, así como los flautistas se vuelven flautistas tocando la flauta”. Estas son palabras del profesor de Filosofía política Alfredo Cruz, que recuerda Martínez en el libro. Si hablamos de arte, hablamos de una práctica que se adquiere en el día a día, fallando y volviendo a intentarlo. “Con prudencia –continúa la autora– y discernimiento para saber cómo puedo vivir con paz el no llegar a todo, sabiendo que tampoco tengo que emprender este o aquel proyecto ni ser mejor madre o esposa de manera inmediata”.
Es por ello que el libro no ofrece una suerte de consejos o tips (aunque sí que da algunas claves que han ayudado a la propia autora) sino que trata de ser un espacio de conversación con uno mismo que llegue a iluminar algún aspecto de nuestra vida, como explica Martínez Alcalde a Misión.
Siete palabras para aceptar no llegar a todo
1. Organización: no por tener muchas tareas apuntadas para cada día vas a poder llegar a todas.
2. Flexibilidad: a diferencia del refrán “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, Martínez Alcalde dice: “Tranquilo, se puede dejar para mañana lo que no sea fundamental hoy”.
3. Confianza: acepta que hay cosas que no salen como tenías previsto a pesar de tus esfuerzos. Recuerda que es Dios quien cuida de tu vida.
4. Serenidad: lo que pase en el futuro no puedes preverlo hoy, lo vivirás cuando llegue.
5. Vigilancia: aprovecha los “minutos muertos” entre tareas y vigila cuánto tiempo te están robando las pantallas.
6. Aceptación: las personas que tienes a tu alrededor no te interrumpen para molestarte, sino porque necesitan algo de ti. Elegir de antemano esas interrupciones te ayudará a no frustrarte, como hacía santa Teresita del Niño Jesús.
7. Descanso: no dejes los tiempos de descanso sólo para el fin de semana o las vacaciones; ten descansos durante la semana. Y cuando desconectes, desconecta de verdad.
Artículo publicado en la edición número 77 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.





