Ramiro de Maeztu

Ramiro de Maeztu: Hispanidad, la nueva Atlántida

En un mundo globalizado donde los actores principales solo pueden ser grandes bloques geopolíticos, la Hispanidad emerge como una Atlántida de esperanza. O, si prefieren, una “Iberosfera”, que incluye a Portugal y Brasil. Con un nombre u otro, es –tanto en su larga historia como en su hondo futuro– uno de los temas de nuestro tiempo.

Por Enrique García-Máiquez / Ilustración: Javier Ugarte

Artículo publicado en la edición número 65 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

Señalada ya la importancia política del bloque iberoamericano en la política del futuro y repasado aparte el gran momento bibliográfico que vive hoy esta cuestión, propondremos aquí su lectura principal: La defensa de la Hispanidad (1934) de Ramiro de Maeztu Whitney (Vitoria, 1874; Madrid, 1936). Tiene el acierto de recoger la tradición de pensamiento hispánico sobre la cuestión (Menéndez Pelayo, Donoso Cortés, Francisco de Vitoria…).

Y a la vez, darle una lectura actual, más allá del siempre necesario repaso histórico. La idea de la “Hispanidad”, enarbolada en Argentina por el vizcaíno Zacarías de Vizcarra, le resulta tan atractiva como útil. Mejor que “raza”, que es concepto radicalmente ajeno a lo español,  “Hispanidad”  remite, por simpatía, al concepto de “Cristiandad”, de la que se quiere hermana menor.

La defensa de la Hispanidad es el libro axial de un tema que ha levantado un continente de buenos ensayos en ambas orillas

Dice Ramiro de Maeztu: “No hemos nacido para ser kantianos. Ningún pueblo inteligente puede serlo. Si la chispa de nuestra alma no se identifica con la Cruz, mucho menos con ese vago Imperativo Categórico”. La categoría de su libro, admirado por Eugenio d’Ors, Josep Pla, Ortega y Gasset, García Morente y Azorín, entre otros, se puede apreciar mejor si se compara con la amplia constelación de libros coetáneos que se encaran con el mismo tema.

Frente a La raza cósmica (1925) del mexicano José de Vasconcelos, Maeztu tiene un tono más mesurado y un entendimiento más profundo. Vasconcelos se deja llevar por la retórica racial de su tiempo. Otro libro que Ramiro de Maeztu supera es la delicia de reflexiones hispanoamericanas de José María Pemán, titulado El paraíso y la serpiente (1942).

Pemán, exquisito cronista de viajes y finísimo observador político, ve la importancia que el bloque geopolítico de la Hispanidad está llamado a jugar en el futuro, y constata el hondo sustrato de unidad que late entre los pueblos hispánicos por la fe y a la lengua. En cambio, le falta el cuerpo de doctrina que, vigoroso y ameno, despliega Maeztu.

La defensa de la Hispanidad, por tanto, es el libro axial sobre el que gira –pasado, presente suyo, presente nuestro, futuro de todos– el gran tema político, cultural, literario y religioso de estos pueblos hermanos. Se puede leer mucho sobre el particular (crónicas, ensayos, novelas y poemarios); pero a Ramiro de Maeztu no es posible no leerlo.  

Un tema continental

Estamos ante un tema de dimensiones primero atlánticas, luego, continentales y, finalmente, hasta filipino; y vuelta a España. Propongo a Maeztu, pero en los últimos tiempos disponemos de una bibliografía inabarcable, con el brillo del éxito de Imperiofobia de Elvira Roca; recordando a Julián Marías; y sin dejar de lado los estudios de Gustavo Bueno y sus mejores discípulos. Tanta y tan buena literatura no puede extrañarnos. A diferencia de los vínculos más que nada comerciales, como su mismo nombre sugiere, de la Commonwealth; en la Iberosfera los vínculos son principalmente religiosos y, a renglón muy seguido, literarios. Solo la fe nos ha unido tanto como la lengua común y los grandes autores de cada país que se leen sin fronteras. Desde el fenómeno poético de Rubén Darío, renovador de nuestra lírica, como la re-renovaría luego Borges, hasta la explosión del boom latinoamericano. No puede extrañarnos, por tanto, que la vanguardia de su reivindicación venga de la mano de los libros; y no tanto de los políticos. Pedro Insúa, Borja Cardelús, Marcelo Gullo, Javier Santamarta, Fernando Díaz Villanueva, Iván Vélez y Stanley G. Payne, entre otros, han puesto toda la tinta en el asador. Con España, la primera globalización, José Luis López-Linares los ha filmado y nos ha regalado el documental del momento.

Artículo publicado en la edición número 65 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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