“Requisitos” del hombre (o la mujer) de tus sueños

“Hace años, una revista me encargó un dossier sobre el noviazgo. En aquel momento estaba sumida en una idea del amor eufórica y romántica”
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Por Rut Sanchez

Por Isabel Molina Estrada

Para mi estudio sobre cómo encontrar a la pareja perfecta, decidí centrarme en un aspecto que consideraba esencial: la compatibilidad. El artículo incluía un test de compatibilidad. Permitía medir lo madura que era la otra persona, si los novios tenían antecedentes y gustos similares, si discutían sólo lo necesario y se ponían de acuerdo en temas tan peliagudos como el manejo del dinero o la educación de los futuros hijos. La seguridad en la elección venía de tener en común la mayor cantidad posible de cualidades. Todo lo demás era secundario. De ahí que mi objetivo era que al pasar por el test a un chico rondara los cien puntos. 

Así las cosas, llegué muy contenta a mostrarle el artículo a mi abuela, que ha sido siempre mi asesora de cabecera. Al leerlo, se quedó de una pieza y recuerdo sus palabras textuales: “Hija mía, ¿dónde vas a encontrar a ese hombre?…”. Y luego, la sentencia: “Nunca vas a poder casarte”. Lo recuerdo y me parto de risa, pues mi sabia abuela tenía mucha razón. Con un inventario tan milimétrico como el que yo seguía, nunca habría tomado la decisión de comprometerme. 

Comparto esta historia porque ahora sé que esa búsqueda de seguridad era una trampa. Las claves del éxito no están en el ADN de nadie, sino que se escriben cada día. Debe haber una base compartida de ideales y principios. Son los cimientos sobre los que entregar al otro un amor gratuito, recuperar el deseo de permanecer a su lado cuando se presentan las crisis, intentar sanar las propias heridas que entorpecen la convivencia y encontrar a Dios Amor en la mirada del otro. Y aquí va un ejemplo.

Una definición del amor. José Luis y Laura. 25 años de matrimonio:

“El amor es una afinidad de gustos, de ideales, una amistad profunda, una complicidad permanente, una confianza ilimitada. En nuestro matrimonio no tenemos salida de emergencia, entramos hace 25 años, cerramos la puerta y tiramos la llave. Las dificultades se superan queriendo antes y más al otro que a uno mismo, quitando hierro y con sentido del humor. La ruptura sería acabar con la mitad de uno mismo. No sabemos dónde está el secreto. Nos queremos cada día más porque nos damos cuenta de que al final nos tenemos el uno al otro. Hoy en día se vive para el ahora y se ve el amor como algo que dura mientras gratifica. Con fecha de caducidad no hay verdadero amor, ¿o alguien entendería querer a un hijo solo hasta que llega la difícil adolescencia?”.

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