Tengamos la fiesta en paz: una comedia para pasar de espectadores a protagonistas

Este 3 de diciembre, con el apoyo de la revista Misión, llega a los cines la comedia musical Tengamos la fiesta en paz, dirigida y producida por Juan Manuel Cotelo para mostrar, desde el humor, cómo reforzar la unidad de la familia en mitad de una crisis.

Por José Antonio Méndez

Artículo publicado en la edición número 62 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

Una enorme pizarra blanca recorre una de las paredes del estudio de Infinito +1, la productora de cine con la que Juan Manuel Cotelo y su equipo han revolucionado el cine católico en España. Su sello (un corazón atravesado por el símbolo matemático del infinito) se ha impreso en cintas como La Última Cima, El Mayor Regalo y, sobre todo, su gran éxito cinematográfico, el documental español con más espectadores a nivel mundial: Tierra de María. También en la serie de vídeos cortos Catequizis, que acumula casi medio millón de visualizaciones en YouTube y que permitió a un sinfín de niños preparar la Primera Comunión cuando el confinamiento impedía salir a la calle y tener contacto fuera de los grupos-burbuja.

Garabateados con rotulador, los proyectos florecen por la pizarra de forma críptica, subrayando y uniéndose en un batiburrillo de títulos, nombres, presupuestos y fechas. No vamos a desvelar ninguna de sus próximas aventuras –no queremos, perdón por el chiste fácil, hacer spoilers a un director, actor, guionista y productor que forma parte de la Academia de Cine y de la Academia de la Televisión–, pero nos llama la atención que, mientras tiene otras aún en el tintero, la última idea que el equipo apuntó en el tablón salga ya a la luz (y a los cines) este 3 de diciembre: la comedia musical Tengamos la fiesta en paz.

“Cuando Dios quiere que salga un proyecto… ”
“En abril lanzamos el crowdfunding, en julio estábamos rodando y en septiembre teníamos el montaje casi listo. Hemos ido a toda velocidad, pero no porque tuviésemos prisa, sino porque ha ido rodado ”, nos dice Alexis Martínez, realizador, creativo y mano derecha de Cotelo.

Un Cotelo que, justamente a su izquierda, remata: “Estas cosas nos pasan mucho, pero no dejan de sorprendernos: cuando Dios quiere que un proyecto salga, pone todo para que vaya adelante, aunque no despeje por completo el camino para no dejarnos sin nuestro esfuerzo. Y luego, después de cada película, lo entendemos, porque vemos cómo Él se sirve de nosotros para llevar a cabo milagros auténticos. Así que al ver cómo está saliendo, solo podemos esperar que Tengamos la fiesta en paz sea algo mucho más grande de lo que podemos imaginar ahora”.

Y la verdad es que ingredientes humanos no le faltan para ser un éxito, porque la cinta –que cuenta con el respaldo de la revista Misión entre sus promotores– es una comedia musical realmente divertida, emocionante hasta la lágrima (sin caer en la sensiblería), que atrapa al espectador y que cuenta con una factura técnica y artística que supone el mejor registro de Cotelo tras las cámaras.

El resultado es un producto cinematográfico de primera, y para toda la familia, que habría sido imposible sin el acierto en el casting de actores (empezando por los niños y terminando por la divertidísima abuela) que, aunque poco conocidos para el gran público, despliegan unas dotes de interpretación –baile y canto incluidos– de un talento sorprendente. Talento que luce aún más gracias a la banda sonora que ha compuesto el jovencísimo Luis Mas, cuyo potencial en el panorama musical le ha valido ser apadrinado por el conocido productor Pepe Barroso.

Invitación e instrumento
Pero aunque todo esto sea importante (“si no entretiene, no nos vale”, repite el director), Cotelo y su equipo no han buscado hacer una comedia navideña que arrase en taquilla y se olvide al salir de la sala.

“La película no trata de la familia en general, sino de la importancia de mantener la familia unida, que es el tema urgente del que hay que hablar hoy”, explica. “Con humor, pero con realismo, refleja cómo las relaciones entre los esposos, entre padres e hijos o entre hermanos pueden estar dominadas por la tensión y la discusión, o por el amor y el servicio”, añade.

Y no pierde de vista que “la comedia es un instrumento de algo mayor: la historia que comienza cuando termina la proyección y empieza la vida real. Si Tengamos la fiesta en paz salta al corazón y a la vida de los espectadores, habremos hecho diana. El servicio grande, enorme, al que aspiramos, y que escapa a nuestro poder, es que la película sea un instrumento de unidad para las familias, que sea una invitación a amarse más, a confiar más en la presencia de Dios, a buscar solución a los problemas… Y eso es importante, ¡porque podría pasar!”.

Y para eso, Cotelo apela a los espectadores, a quienes quiere convertir en protagonistas: “Muchas personas no se conforman con ser espectadores ante la disolución de la unidad familiar, y se han implicado como protagonistas de este proyecto. Por eso pedimos descaradamente ayuda: si te gusta esta misión, no nos aplaudas, ¡súmate! Ve al cine, recomienda la película en redes sociales y, con el boca a boca, lleva al cine a tus amigos, a tus cuñados, a tus vecinos, pide que la lleven a tu ciudad… y reza por Tengamos la fiesta en paz, porque las oraciones no son una decoración bonita, sino elementos claves que hacen que pasen cosas maravillosas”. Y concluye con una frase que tiene más de Continuará que de The End: “¡Conviértete en protagonista de algo más grande que nosotros!”.

¿De qué va? ¿Cómo puedo verla? ¿Y cómo puedo ayudar?

Tengamos la fiesta en paz pone todas las cartas al descubierto en sus primeros compases: es una comedia, es un musical y trata todos los temas que hoy hacen sufrir a las familias (desprecios en el matrimonio, rencores del pasado, exceso de trabajo, atracción por terceros, discusiones entre hermanos, tensiones con los suegros…), pero con la suficiente sutileza como para que los niños la disfruten sin escandalizarse, y los adultos se lleven, sin regañinas, reflexiones potentes.

“Si no fuese para todos, niños, padres y abuelos, no la habríamos hecho, y estoy seguro de que Misión no la habría apoyado”, afirma Juan Manuel Cotelo. La historia cuenta cómo los tres hijos de un matrimonio descubren, por accidente y en vísperas de Navidad, que sus padres se van a divorciar. “¿Y qué es devorciarse?” (sic), pregunta la tierna Irina (Ana Bravo). “Algo que ninguna familia del mundo quiere que le pase”, responde Belén, su hermana mayor en la ficción… y en la vida real (Eva Bravo). La solución que encuentran es encerrar a sus padres en una casa rural, hasta que arreglen sus problemas. Los enredos, a partir de ese momento, no dejan de sucederse, en una concatenación de sorpresas, diálogos emocionantes y números musicales.

Cualquiera puede pedir que los cines de su localidad proyecten la película, desde: www.tengamoslafiestaenpaz.com/pidela. “Ante los problemas de las familias, ni miramos para otro lado, ni tiramos la toalla porque sabemos que siempre es posible un final feliz. Que una película que promueve la unidad familiar tenga éxito sería una buena noticia para toda la sociedad. Por eso, que muchas personas vayan a verla en la primera semana de diciembre es clave, porque el éxito en una sala despierta el interés de otras, y hace que podamos llegar a más salas y a más ciudades. Y si va bien en España, será más fácil que salte al resto del mundo. Así que cada petición en la web, y cada persona que vaya al cine y lleve a otros, ayuda a expandir el mensaje de unidad familiar de Tengamos la fiesta en paz”, explica el cineasta.

¿Por qué es navideña?

Las estadísticas muestran que, tras las vacaciones –incluidas las de Navidad–, se producen más rupturas matrimoniales que en otras épocas del año. Juan Manuel Cotelo, sin embargo, da otra lectura a esos datos: “En Navidad se producen muchos más actos de amor en las familias que rupturas. Si hubiese un termómetro capaz de medir el amor, veríamos cuánto hay en las familias en Navidad”. Por eso, al tratar las tensiones familiares con Tengamos la fiesta en paz, Cotelo no ha querido dejar fuera a las figuras clave: “En la película se ve el protagonismo que tiene la Sagrada Familia en el mundo, sobre todo en Navidad. No son invitados, ¡son los organizadores de la fiesta! La Sagrada Familia hace que sucedan cosas de verdad y llena el mundo de milagros, sobre todo en Navidad”. Y apunta que “lo que llevamos en el ADN de Infinito+1 es que no hablamos de Dios, sino de la acción de Dios en el mundo, hoy. Por eso hemos querido hablar de qué pinta la Sagrada Familia en un conflicto familiar: si son espectadores, como figuritas del belén, o si realmente podemos contar con ellos”.

Artículo publicado en la edición número 62 de la revista Misión, la revista de suscripción gratuita más leída por las familias católicas de España.

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