Tirar para arriba
Cada vez nos exigen más que expliquemos o escribamos en un tono coloquial y con contenido sencillo, sin citas cultas ni exigencias intelectuales. Tuve un editor al que toda referencia que él no conociese le parecía una pedantería imperdonable y, en cambio, aconsejaba citar constantemente a los autores que ya conocía. Clavaba el chiste del conductor que piensa que todo aquel que va más lento que él por la autopista es un cateto que va pisando huevos y que todo el que le adelanta es un temerario macarra que se va a matar. La velocidad justa o la cultura precisa era la suya exacta.




